La Escuela Técnica Nº 9

“Ing. Luis A. Huergo”



Agradezco la colaboración de:
Prof. Silvia Perrazo
Arq. Fabián Anderson
Lic. Miguel Bignone

Por toda la información y material brindado, sin el cual la realización de este trabajo no hubiera sido posible.
Prof. Carlos A. Garbarello


1. Una vida, una historia que inspiran nuestra propia historia.

Imitando la vida del Ing. Luis A. Huergo recuperaremos nuestro presente y lo proyectaremos hacia el futuro


Sin duda, la mayor obra de Luis Augusto Huergo, el primer ingeniero recibido en la Universidad de Buenos Aires, y a la que dedicó gran parte de su vida y de sus máximos esfuerzos, se vincula con sus proyectos para dotar a Buenos Aires de un puerto digno de las necesidades del creciente tráfico marítimo. En 1881 propuso el proyecto más completo de la época, para un puerto en la Capital Federal. Al año siguiente Eduardo Madero presentó una propuesta alternativa que Huergo juzgó muy inconveniente. Sin embargo, en diciembre de 1884 el Gobierno Nacional decidió aprobar el proyecto de Madero. El tiempo demostró que Huergo tenía razón y que su ingenio previó el mejor tipo de puerto posible para la ciudad de Buenos Aires de aquella época.

Huergo nació en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1837. A los 15 años de edad, viajó a los Estados Unidos de Norteamérica para cursar estudios en el Colegio de Santa María de Maryland, en el cual la enseñanza estaba a cargo de sacerdotes jesuitas. Al regresar al país, cinco años después, prosiguió su formación en el Departamento Topográfico de Buenos Aires, donde se graduó como agrimensor en 1862. En 1866, cuando el rector Juan María Gutiérrez creó la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad de Buenos Aires, Huergo decidió seguirla y, cuatro años más tarde, con una tesis sobre Vías de comunicación, se transformó en el primer egresado.

Actuó en política desde muy joven: fue primero diputado y luego senador provincial. Entre sus primeros trabajos como ingeniero, puede contarse el proyecto y la construcción del llamado Camino Blanco a Ensenada, que concretó con la quinta parte del presupuesto que se había destinado al mismo.

A principios de 1876 fue nombrado, por concurso, director de las Obras del Riachuelo. Este era, en ese entonces, un precario arroyo surcado por pequeñas embarcaciones, pero él lo transformó en un puerto cuya capacidad de anclaje fue creciendo hasta poder recibir barcos de gran tamaño, que antes debían fondear a varios kilómetros de la costa.

En 1881 presentó su obra maestra: un proyecto integral para un puerto capitalino. Pero en 1882, Eduardo Madero presentó un proyecto alternativo inconveniente que fue aprobado por el gobierno del Gral. Roca cuyo vicepresidente, Francisco Madero, era tío de Eduardo.

Inmediatamente Huergo emprendió la tarea de ilustrar a los profesionales por medio de conferencias, artículos periodísticos y folletos, sobre las desventajas del proyecto de Madero. Los años fueron demostrando lo acertado de las opiniones de Huergo: todos los desarrollos posteriores del puerto han sido construidos con los diques en forma de peine y se ha adoptado este sistema para otros casos similares al del puerto de Buenos Aires.

Pero la obra de Huergo no se agota con el proyecto del puerto de Buenos Aires. En 1870, por encargo del Gobierno viajó a Inglaterra para contratar la construcción de 120 puentes, cuyo armado en nuestro país él mismo dirigió. En 1874 ideó, para la localidad bonaerense de San Fernando, el primer dique seco construido en Argentina. También participó en el proyecto del ramal inicial del Ferrocarril Pacífico, entre Buenos Aires y Villa Mercedes, San Luis. En 1888 fue consultado por el Ministro de Gobierno de Córdoba con motivo de la construcción del dique de San Roque. Diseñó y construyó, con Guillermo Villanueva y el ingeniero Luis Luiggi, el puerto militar conocido luego como Puerto Belgrano. En el exterior, proyectó las obras del puerto y de salubridad de Asunción, Paraguay.

Ocupó, entre otros cargos, el de ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires; profesor y decano, por tres períodos, de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y cofundador y presidente de la Sociedad Científica Argentina.

El ingeniero Luis Augusto Huergo murió en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1913. Hoy nuestra escuela lleva su nombre, y su historia también es prolífica como la vida de su patrono.

Huergo nos muestra su pertenencia al país con una vida dedicada a su desarrollo por medio de caminos, puentes, diques y puertos. Huergo muestra su sentido de pertenencia al país, y hoy, además, Huergo le pertenece al país. Cabe preguntarnos, a todos y cada uno de nosotros, directivos, profesores, maestros, preceptores, personal administrativo y de maestranza, alumnos, desde nuestros lugares de acción y respecto de nuestra escuela: ¿cuál es nuestro sentido de pertenencia a la misma? Creo que, si fuera el que debe ser, un sentimiento de pertenencia arraigado y fundado en el afecto por la institución y por la tarea que diariamente emprendemos, los resultados de nuestra acción serían muy distintos y no deberíamos preocuparnos por los mismos ya que estaríamos en condiciones de mostrar e invitar al mundo para que vea a nuestra escuela, su labor y su accionar sin temor alguno.

Observemos detenida y objetivamente nuestro presente, seamos críticos de nosotros mismos, de nuestro propio accionar y busquemos para el futuro de nuestra escuela esa grandeza perdida, esa Escuela Técnica que fue la formadora de profesionales de primer nivel y que sólo conseguirá sus metas cuando retornen el orden y el respeto mutuo, cuando todos cumplamos con nuestras obligaciones: personal directivo a conducir, personal docente a enseñar y alumnos a aprender; creo que esta es la meta que nos impone Huergo desde el lugar que ocupa en la inmortalidad.


2. Creación de la ENET Nº9 “Ing. Luis Augusto Huergo”

A la escuela OTTO KRAUSE, el único colegio industrial existente en la Capital Federal, llegaban en forma creciente, y desde su fundación en 1892, las solicitudes de ingreso estudiantil para cursar las carreras técnicas en sus aulas

Pronto se llegó al máximo cupo de admisión de alumnos por falta de asientos y aulas. Los desplazados debían recurrir a la docencia particular costosa y cuyo mérito académico no se encontraba comprobado, así fueron surgiendo protestas.

Algunos diarios desarrollaron una campaña periodística pidiendo que se diera fin a esta cuestión, de esta manera y de improviso el gobierno, a fines de febrero de 1931, dispone la apertura de una nueva escuela industrial: la ESCUELA INDUSTRIAL DE LA NACIÓN OESTE (EINO); fundada por decreto del 24 de noviembre de 1931- y lo dispone con el agregado perentorio de ser puesta en condiciones de iniciar los cursos lectivos en el inmediato marzo del año 1932. Para llevar a cabo esa misión, se designa al Ingeniero Pedro TORRE BERTUCCI, quien era entonces vicedirector de la escuela OTTO KRAUSE.

Frente y reverso del documento



Una misión llegada de esa forma, era, sin duda alguna, sumamente dura y difícil de cumplir, teniendo en cuenta el limitado tiempo con que se disponía, apenas dos semanas.

Los elementos con que contaba para llevarla a cabo la hicieron más grave todavía: una cantidad de habitaciones poco propicias para su nuevo destino; un caserón necesitado de refacciones, un par de patios limitados por un galpón; todo estaba ubicado en el viejo barrio Caballito, a media cuadra de la Avenida Rivadavia, en una calle llamada entonces GEORGESTOWN en su número 67, hoy Juan José Biedma. Transformar esa construcción inhóspita dándole adaptación escolar, convirtiéndola luego en una organización viviente y ordenada, formando una nueva escuela industrial, fue la benemérita realización de Pedro TORRE BERTUCCI.

La que sería la segunda Escuela Industrial de la Nación, había nacido en una veloz y milagrosa realización.

Necesitando aún algunas reparaciones para poder ser íntegramente habilitada, la escuela inició sus clases en la fecha reglamentaria, pero con algunos de los alumnos inscriptos, ya que los restantes fueron enviado a la escuela Otto Krause debido a que muchas de las aulas estaban todavía en construcción.

ESCUELA INDUSTRIAL OESTE
Capital Federal

La escuela industrial Oeste de la Capital inició sus clases en la fecha reglamentaria, con una inscripción de 208 alumnos distribuidos en cinco divisiones de primer año.
No disponiendo de local propio fue autorizada su instalación provisoria en la Escuela Industrial “Otto Krause”. Debido a la escasez de aulas fue necesario establecer un turno especial, de modo que las clases teóricas se realizaron por la tarde y las de taller por la mañana, alternando en esta forma con las de la escuela Otto Krause.
Como al Escuela contó únicamente con un ayudante de taller para atender las clases de trabajo manual, esta enseñanza fue impartida en parte por el personal de la Escuela Industrial Otto Krause, en las horas en que no se atendían alumnos de ese establecimiento.
Se deja especial constancia de la buena voluntad y dedicación con que ese personal atendió esa tarea extraordinaria.
La disciplina, asistencia y aprovechamiento del alumnado hasta dejan que desear.
Igual cosa puede afirmarse de la asistencia del profesorado.

No teniendo la escuela Otto Krause la capacidad suficiente para el mejor desarrollo de la enseñanza, fue indispensable formar dos turnos, uno para clases teóricas y otro para las clases prácticas en los talleres.

La EINO comenzó a funcionar el 21 de abril de 1932 y lo hizo durante un año en la escuela Otto Krause. Luego fue autorizada para retomar las clases en el edificio de la calle Georgestown 67.

ESCUELA INDUSTRIAL OESTE
Capital Federal

Se iniciaron las clases en la fecha reglamentaria en el local de la escuela industrial de la nación Otto Krause en razón de que en el edificio que se había arrendado para el funcionamiento de la Escuela, debían efectuarse algunas reparaciones necesarias para poder ser habilitado.
El número de alumnos en los cursos fue de 254, que debieron ser distribuidos en 7 divisiones: 3 de primer año y 4 de segundo año.
Los talleres de 1er y 2do año, funcionaron con el personal fijado por presupuesto cumpliendo con mucho éxito el programa que se le tiene fijado.
Con la partida del presupuesto del año 1933, se adquirieron las máquinas más indispensables para que la enseñanza del taller no sufriera ningún retardo.
El desarrollo de la enseñanza durante el curso escolar ha sido satisfactorio y en ella se ha podido constatar que muchos alumnos alcanzaron a eximirse en todas las materias.
No teniendo capacidad suficiente el local de la escuela para el mejor desarrollo de la enseñanza, ha sido indispensable formar dos turnos, uno para las clases teóricas y otro para el taller.
La disciplina ha sido muy buena. Se ha podido apreciar con suma satisfacción, el decidido apoyo prestado, tanto por el personal docente como el administrativo, gracias al cual, el desarrollo de la enseñanza, alcanzó el éxito obtenido..


3. La ENET Nº9 “Ing. Luis Augusto Huergo” crece y se hace adulta

Más tarde, por superior decreto del 17 de febrero de 1938, suscripto por el entonces presidente General H. P. JUSTO y refrendado por el ministro de justicia, el Doctor Jorge de la TORRE, le fue conferida igual categoría que la Escuela Industrial Otto Krause.

En febrero de 1940, el Ministro de Justicia e Instrucción Pública resolvió transferir a la Escuela Industrial Oeste, los alumnos que debían incorporarse a los institutos Osvaldo Magnasco y Vicente López, estas transferencias se harían efectivas el 15 de marzo de ese mismo año.



En el año 1946, la denominación “Escuela Industrial de la Nación Oeste”, fue cambiada por la de “Escuela Industrial N º 2 Ing. Luis Augusto Huergo” (ENHILA). Para esto, la calle Georgestown también había cambiado de denominación: tomó el nombre de José Juan BIEDMA en el año 1939.

Esta escuela se conoce entre los alumnos y docentes con el nombre de “la vieja Huergo”.

Con el correr del tiempo esta fue adaptándose a las necesidades que el mayor número de alumnos le presentaba. La acción constructiva de los padres no se hizo esperar; a través de la Asociación Cooperadora Préstamo de Honor se llevaron a cabo, durante muchos años, las reformas y compra de equipamiento tanto del edificio escolar como de los talleres.

El celo de estos padres por la educación de sus hijos y el temor de que los dueños de las viejas propiedades pudieran requerirlas, llevó a las Asociación Cooperadora Préstamo de Honor a hacerse eco de esta situación y solicitar la expropiación de dichos locales, a partir de una serie de documentos que se originaron en el año 1963.

La respuesta no se hizo esperar, el Presidente de la Nación Dr. Humberto Arturo Illia cede a la escuela por decreto los terrenos de los antiguos talleres de tranvías situados en la manzana delimitada por las calles Martín De Gainza, Franklin, Añasco (hoy Dr. Nicolás Repetto) y Av. Gaona.

De esta manera el sector de Talleres, Laboratorios y aulas prácticas se inauguró sobre la calle Añasco 1051, el 15 de noviembre de 1969, y el de aulas, administración y demás dependencias de enseñanza el 15 de noviembre de 1978 sobre la calle Martín de Gainza 1050.

En las siguientes imágenes podemos observar etapas de construcción de la escuela:




La siguiente imagen nos muestra la maqueta de la escuela terminada:



TALLERES ACTUALES DE LA ESCUELA


Actualmente la escuela cuenta con aproximadamente1800 alumnos, las especialidades que se dictan en la misma son las de:

Maestro Mayor de Obras
Técnico Electricista
Técnico Mecánico
Técnico Químico

Además, se dicta un curso especial nocturno de ortopedia, único en el país, que brinda al alumno, al cabo de un plan de tres años de estudios, el título de Experto en Prótesis y Aparatos Ortopédicos.


4. La ENET Nº9 “Ing. Luis Augusto Huergo”, su estructura edilicia

Dependencia
Sector
Cantidad
Metros
cuadrados
Baños
Taller
4
155.90

Cantina
2
9.54

Librería
1
2.12

Aulas
6
165.30

Educación Física
2
130.22

Regencia
2
13.40

Cooperadora
4
24.36

Biblioteca
2
24.40

Secretaría
5
39.56

Química
2
16.55
TOTAL BAÑOS

30
581.35
Patios
Descubiertos
4
2338.97

Cubiertos
1
1133.20
Talleres

1
4521.88
Jardines


1410.17
Circulaciones


2346.41
Cooperadora


139.97
Regencia


93.73
Educación Física


939.73
Aulas

30
2124.60
Dirección/Secret.


420.92
Audit./ Biblioteca


457.59
Estacionamiento


422.83
Accesos


355.77
Cantina / Librería


478.33
METROS CUADRADOS TOTALES EDIFICADOS
13660.54
METROS CUADRADOS TOTALES SUP. LIBRE
4104.91
METROS TOTALES DE SUP. VIDRIADA
4238.40

CANTIDAD DE AULAS Y LABORAT. DE TEORÍA
30
CANTIDAD DE AULAS Y LABORAT. DE TALLER
20
CANTIDAD DE BAÑOS TEORÍA TALLER
30


5. La ENET Nº9 “Ing. Luis Augusto Huergo” y su escudo

El escudo que nos representa, hace referencia a las especialidades que en ella se cursan y que son: química, mecánica, electricidad y construcciones.

El modelo fue el resultado de un concurso realizado entre los alumnos de la escuela en el año 1940. Siendo seleccionados el modelo presentado por el alumno Antonio TOLEDO, de la promoción 1940, quien aprobó su tesis en el año 1941. En reconocimiento de su tarea se le entregó en el año en que egresó una medalla de oro.

1932 EINO
1942 EINILAH Nº2
1964 ENETILAH Nº2
1966 ENET Nº9 “Ing. Luis A. Huergo”

A partir de 1955 a las especialidades que aparecen en el escudo se le suman el curso de tres años de estudio que brindan el título de Competencia en Prótesis y Aparatos Ortopédicos; en 1955, Dibujantes Textiles de Tejidos rectilíneos; en 1956 “Analistas de Trabajo” y en 1961 “Empleados Administrativos de empresas textiles”.

El escudo actual, basado en el original, es el siguiente:



6. La ENET Nº9 “Ing. Luis Augusto Huergo” y su Himno

También, entre muchos otros logros, la ENET Nº9 tiene el orgullo de ser la primera escuela técnica de la nación que tuvo un himno identificatorio.

Corría el año 1967, cuando en el viejo edificio de la calle Biedma, se comenzó a conversar acerca de la posibilidad de que la escuela tuviese su propio himno. Para ello se pensó en realizar un concurso interno entre el alumnado de 1º y 2º del ciclo básico.

Los concursantes presentaron sus estrofas; de todos los trabajos se seleccionaron los que parecían más acordes con el sentir de la vida de esta escuela y de dicha selección se tomaron los aportes de los alumnos: Mauricio A. POSSE, Eduardo M. MEDICI, Alberto M. PUBLIESE y Roberto J. VELTRI.

Ya tenían la letra, pero faltaba la música, la que no tardó en llegar. La madre del alumno Mauricio A. POSSE, Sra. Noemí ROCHAIX POSSE, concertista de piano y profesora en la escuela Normal Nº4, ante las inquietudes de su hijo se abocó a la tarea. Así en el año 1968, la entonces ENETILAH tiene su himno que es grabado, siendo ejecutado por la profesora ROCHAIX POSSE y cantado por un coro de alumnos de la escuela.


El 15 de noviembre de 1969, al inaugurarse los modernos y actuales talleres de la calle Añasco 1051, el himno fue entonado por alumnos de la escuela.

En esa oportunidad, el director de la Escuela Ing. Victorio P. VOLPI hizo la presentación del mismo, elogiando el trabajo realizado por los alumnos y la profesora Sra. ROCHAIX de POSSE.


7. La ENET Nº9 “Ing. Luis Augusto Huergo” hoy

Nuestra institución prepara técnicos creativos, capaces de hallar nuevas soluciones a los problemas tecnológicos y de enfrentar con idoneidad los cambios que se produzcan en su campo profesional, comprometiéndose con el medio ambiente y el aprovechamiento racional de los recursos naturales que aseguran una mejor calidad de vida.

El desarrollo curricular consolida los conocimientos esenciales para la realización de estudios superiores y valora la necesidad del perfeccionamiento y de la actualización permanente, tanto para los alumnos como para los docentes.

Esta escuela tiene una larga tradición y desarrolla el sentido de pertenencia y el legítimo orgullo de formar parte de una institución que procura la excelencia, y estimula la sana competencia a través de la participación de los alumnos en actividades diversas, dentro y fuera del ámbito escolar.

Son nuestros objetivos:

-        Colaborar con la familia en la formación integral de los jóvenes, para que éstos alcancen la plenitud física, intelectual, espiritual y emocional, propia de su edad.

-        Desarrollar en los alumnos el amor a la Patria y a la justicia, a la verdad y a la belleza, el comportamiento ético y responsable, la capacidad reflexiva y el juicio crítico, para que puedan ser protagonistas de su crecimiento autónomo.

-        Propiciar la vinculación de la escuela con la comunidad para que, a través de la colaboración y el apoyo mutuo, se fortalezca en su tradicional rol de institución atenta a las necesidades y abierta a las propuestas del mundo que la rodea.

La matrícula, tal como se mencionó anteriormente, es de aproximadamente 1800 alumnos divididos en los siguientes años:

AÑO
DIVISIONES
ALUMNOS
TOTAL
Primero
10
400

Segundo
10
350

Tercero
10
300

Total Ciclo Básico
30

1050
Cuarto Esp. Construcciones
3
80

Cuarto Esp. Eléctrica
3
80

Cuarto Esp. Mecánica
2
50

Cuarto Esp. Química
2
50

Total Cuarto Año
10

260
Quinto Esp. Construcciones
3
60

Quinto Esp. Eléctrica
3
80

Quinto Esp. Mecánica
2
50

Quinto Esp. Química
2
40

Total Quinto Año
10

230
Sexto Esp. Construcciones
3
70

Sexto Esp. Eléctrica
3
80

Sexto Esp. Mecánica
2
40

Sexto Esp. Química
2
30

Total Sexto Año
10

220
TOTAL DE ALUMNOS
1760

La escuela funciona en los turnos mañana, tarde y noche.

Con respecto a la Planta funcional, la escuela cuenta en la actualidad con un Rector, un Vicerrector, un Regente Técnico, un Regente de Cultura General, un Sub regente Técnico, un Jefe de Enseñanza Practica, 8 Coordinadores de Área, un Secretario, dos Prosecretarios, una Asesora Pedagógica, 12 MEP Jefes de Sección, 10 Jefes de trabajos Prácticos, 5 Jefes de Laboratorio, 77 Maestros de Enseñanza Practica, 6 Maestros ayudantes de enseñanza práctica, 15 Ayudantes Técnicos de Trabajos Prácticos, 127 Profesores, 1 jefe de Biblioteca, 3 Bibliotecarios, 2 Jefes de Preceptores, 1 Subjefes de preceptores, 49 Preceptores, 1 Psicólogo, 20 Profesores TP3 y 3 Profesores TP4.


8. La ENET Nº9 “Ing. Luis Augusto Huergo” Sus Directivos

Rectores:

Ing. Pedro Torre Bertucci
Ing. José Pages
Ing. José A. Gilli
Ing. Victorio P. Volpi
Lic. Alberto De Luca
Prof. Rodolfo Mattei
Prof. Lic. María Elena Trumbich
Prof. Arq. Gustavo Anderson

Vicerrectores:

Ing. Cayetana Repetto
Ing. Rafael Isla
Ing. Roberto Echarte
Prof. Bautista Maneiro
Prof. José Vulcano
Prof. Rodolfo Domínguez
Prof. Vilma Carrizo de Hadad
Lic. Alfonso Romanelli
Lic. María Elena Trumbich
Prof. Oscar Marsan
Prof. Daniel Favero
Prof. Ing. Diego Marafuschi


9. La ENET Nº9 “Ing. Luis Augusto Huergo” compite

La escuela ha participado en todo tipo de evento competitivo nacional e internacional, tanto en las áreas técnica específicas como en las áreas sociales obteniendo excelentes resultados.

En este punto se procede a mencionar algunos de los eventos en que la institución ha participado a través de sus alumnos.


9.1. PROYECTO MODELO NACIONES UNIDAS

Síntesis del proyecto:

Un Modelo Naciones Unidas es una simulación del funcionamiento de los Órganos de Naciones Unidas (Asamblea General, Consejo Económico y Social y Consejo de Seguridad). Cada escuela o grupo representa un determinado país y debe defender su postura frente a distintos tópicos que se plantean. Los participantes son verdaderamente diplomáticos y como tales deben proponer medidas, tomar decisiones, proponer proyectos de resolución, firmar tratados o resolver conflictos. Y deben hacerlo, no según sus convicciones, sino según las convicciones del país al que representan. Finalizada la actividad, que se desarrolla durante tres o cuatro días, se otorgan premios a las mejores delegaciones.

Este proyecto permite a quienes participan ingresar en el mundo de las relaciones internacionales y valorizar el diálogo y la diplomacia como “el medio” a seguir para solucionar los distintos tipos de conflicto que se dan entre los Estados. Asimismo, brinda la posibilidad de comprender la función de este Organismo Internacional como un instrumento para la búsqueda de soluciones a problemas cruciales comunes a distintos estados (el subdesarrollo, la deuda externa, los problemas ambientales, etc.) Permite también diferenciar “cuál es” y “cuál debería ser” el accionar de las Naciones Unidas en el contexto Internacional. Posibilita conocer realidades distintas de las de la Argentina y, en tal sentido, permite contrastar problemas y soluciones posibles, y encontrar nuevos caminos para resolver los problemas sobre la base del diálogo, el consenso y la paz.

Además, es una oportunidad para ingresar al mundo de la diplomacia tan lejano a la gente común, con estrictas reglas de ceremonial y protocolo, a la vez que favorece la investigación científica, el análisis crítico, la toma de posiciones y la defensa eficaz de una determinada posición.

Tipos de Modelos

Existen Modelos de Naciones Unidas a nivel secundario (generalmente divididos en dos niveles) y Modelos para universitarios y profesionales

Capacitación

Para realizar esta actividad, es necesario capacitarse especialmente. En el caso de Modelos de escuelas secundarias, esta capacitación se realiza fuera del horario escolar. Los chicos se reúnen para esta actividad entre seis y ocho horas semanales (generalmente los fines de semana) para prepararse para los Modelos, sin considerar las horas que insumen estudiando o buscando el material necesario para encarar el trabajo.

Nuestra participación en Modelos Naciones Unidas:

1999
IV Modelo Junior de Naciones Unidas (organizado por la organización Argentina de Jóvenes para Naciones Unidas, OAJNU) Delegación Zambia.
Premio Obtenido:
2da Distinción
2000
II Modelo Regional de Naciones Unidas (organizado por la Asociación Conciencia, Lanús) Delegación: Francia.
Premio Obtenido:
3ra Mención
IV Modelo Distrital de Naciones Unidas (Conciencia, Universidad de Flores, Capital Federal) Delegación: Francia.
Premio Obtenido:
4ta Distinción
Modelo Nacional de Naciones Unidas (Conciencia; Huerta Grande, Córdoba). Delegación: Omán
2001
VI Modelo Regional de Naciones Unidas de Capital Federal (OAJNU) Delegación: Japón
VI Modelo Regional de Naciones Unidas de Mendoza (OAJNU) Delegación: República Eslovaca.
Premio obtenido:
1ra Mención
2002
Modelo de la Universidad de Belgrano (Conciencia, Universidad de Belgrano) Delegación: Singapur
Premio obtenido:
1º Mención por la labor en el Consejo de Seguridad
IV Modelo Regional de Mendoza (OAJNU, Mendoza) Delegación: Suecia
Premio obtenido:
1ra Distinción
VII Modelo Regional de Buenos Aires (OAJNU) Delegación: Islas Mauricio
Premio Obtenido:
3ra Distinción
2003
VIII Modelo Regional de Buenos Aires (OAJNU) Delegación: Angola
Premios obtenidos:
Mejor Delegación en Consejo de Seguridad
Mejor Delegación en 2da. Comisión Asamblea Gral.
IV Modelo Regional de Mendoza (OAJNU, Mendoza) Delegación: Argentina
Premios obtenidos:
Mejor Delegación en Conferencia de Embajadores
Mejor Delegación en Conferencia Especial
I Modelo de Naciones Unidas (Asociación MINU, Buenos Aires) Delegación: Brasil
Premio obtenido:
3ra Distinción
2004
II Modelo de naciones Unidas YMCA – Conciencia Delegaciones: Irán, Etiopía y Libia
Premios Obtenidos:
5ta Mención (Delegación de Libia)
1ra Distinción (Delegación de Etiopía)
Mejor delegado de Asamblea General (Yair Cybel, Etiopía)
II Modelo de la Asociación MINU Delegaciones: Argentina, Paraguay, Etiopía
Premios obtenidos:
Mejor delegación en Comisión de Derechos Humanos (Argentina)
Mejor Delegación en 4ta Comisión de Asam. General (Argentina)
Mejor Delegación en 2da Comisión de Asam. General (Paraguay)
3ra Mención (Etiopía)
3ra Distinción (Ucrania)
2005
III Modelo de Naciones Unidas YMCA Delegaciones: Brasil y Zimbabwe
Premios Obtenidos:
1ra Distinción (Grecia)
6ta Mención (Brasil)
III Modelo Internacional de Naciones Unidas de Bs. As. – MINUBA 2005 Delegación Islas Comoras
Premio obtenido:
1ra distinción

MODELOS INTERNACIONALES

II Modelo De Naciones Unidas De Las Américas 2003 (Santo Domingo República Dominicana) Delegación: Lituania
Premio Obtenido:
Mejor Delegación En La Cumbre Mundial De Desarrollo Sostenible (1er. Premio)
Modelo De Naciones Unidas Del Area Metropolitana De Nueva York (Sede De Naciones Unidas, Nueva York) Delegación: Dinamarca
Premio Obtenido:
Mejor Delegación En 6ta Comisión (1er Premio)
XVIII Latin American Model United Nations (Puebla, México) Delegaciones: Argentina – Venezuela
Premio Obtenido:
Mejor Delegacion En Comisión De Derechos Humanos (Venezuela)
XIX Latin American Model United Nations (Puebla, Mexico) Delegaciones: Francia, Argentina
Premios Obtenidos:
Mejor Delegación Consejo De Seguridad Histórico (Francia)
Mención Honorífica (Argentina)


9.2. PROYECTOS EN COMPETENCIAS TÉCNICAS ESPECÍFICAS.

La revista de automatización con SIMATIC S7-200 y LOGO!                  Edición Latinoamérica Nº 1 | 2004

Vista del sistema de control integrado por la plaqueta de
reconocimiento de los pulsos de voz y el S7-200 CPU 214

El proyecto comenzó en la Escuela Técnica Nro. 9 Ing. A. Huergo de Capital Federal, Argentina; a raíz de un que organizaba la concurso Secretaría de Educación junto con la Fundación Konex. Allí se entregarían premios a aquellos proyectos que mediante tecnología colaboren a solucionar problemas de la gente o de la ciudad.
La Escuela Huergo tiene como contenido, de la especialidad eléctrica con orientación electrónica, la programación de PLC. Esto se estudia en el taller de automatización y robótica a cargo del profesor Edgardo Vázquez. El objetivo era aplicar el conocimiento adquirido en esta escuela para hacer frente a este desafío, como consecuencia de ello surgieron varias ideas para desarrollar este proyecto. Como los productos utilizados por la escuela son marca Siemens, debido a su confiabilidad y resistencia, todos los proyectos presentados utilizaban como controlador el PLC S7200 CPU 214. El controlador S7 200 de Siemens presenta un sistema de programación sencillo, que no tiene mayor dificultad para ser transmitido a los estudiantes por medio de sus profesores. El proyecto ganador del premio Konex 2002/2003 resultó ser la cama ortopédica robotizada presentada por esta escuela. El equipo estaba formado por los alumnos de 2º 4º CSE con orientación electrónica Daniel Rubino y Alejandro Riedel, a cargo del profesor Edgardo Vázquez.

El proyecto está destinado a personas con cuadriplejia (imposibilidad de mover las cuatro extremidades) y afasia (imposibilidad de hablar con claridad). La cama reconoce posiciones previamente grabadas, por ejemplo, para dormir, para comer, para ver la tele etc. La información de la posición inicial se la dan los encoders que tiene en los ejes y la posición final se encuentra almacenada en un registro del PLC. Para que el paciente pueda ordenar uno u otro movimiento solo debe emitir pulsos de voz a un determinado ritmo, la primera cadena de pulsos es el acceso que evita que otros ruidos hagan actuar la cama, la segunda cadena son las posiciones a las que se quiere acceder.

También se le puede pedir a la cama, rutinas de ejercicios, para evitar el atrofiamiento de articulaciones y la pérdida de masa muscular. El caso planteado es extremo, pero a cualquier persona con imposibilidad de mover los brazos le sería de gran utilidad. En este caso la cama fue construida en la escuela por el equipo que integraba el proyecto, no obstante, este sistema se puede aplicar a cualquier cama ortopédica del mercado. La cama ortopédica robotizada se encuentra en la actualidad funcionando perfectamente y fue expuesta en la Feria de Ciencias de la ciudad de Buenos Aires.


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Sábado 15 de mayo de 2004
Ciencia/Salud
Publicado en la ed. impresa: Ciencia/Salud
Sábado 15 de mayo de 2004

En una feria mundial de ciencias, en EE.UU.
Los argentinos, de fiesta
Fueron premiados tres de seis proyectos

PORTLAND, Estados Unidos (De una enviada especial). Bandera en alto, gritos y abrazos. Así festejó ayer la delegación argentina cada uno de premios que recibieron tres de los seis proyectos que esta semana compitieron en la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología Intel-Isef, junto a otros 1429 estudiantes secundarios de 40 países.

El grupo argentino estalló en el auditorio del Centro de Convenciones cuando se anunció el cuarto puesto para los trabajos "Fenómenos violentos en quasars", de Nicolás Aragón y Augusto Salgueira, de Las Breñas (Chaco) y "Cama ortopédica robotizada", de Alejandro Riedel y Daniel Rubino, de la Ciudad de Buenos Aires.

En la categoría de Ciencias de la Tierra y el Espacio, Aragón y Salgueira, del Colegio Domingo F. Sarmiento, indagaron mediante complejos cálculos matemáticos las modificaciones observadas en quasars -los objetos más luminosos de las galaxias y una de las grandes incógnitas para la Astronomía- con la ayuda de imágenes del Complejo Astronómico El Leoncito, en San Juan. Riedel y Rubino, de la Escuela Técnica Ingeniero Huergo, participaron en el área de Ingeniería con una cama que con un programa informático les permite a los pacientes sin autonomía usar la voz o un suspiro para cambiar de posición o realizar ejercicios programados por un especialista. Además, los chicos recibieron un segundo premio especial de la Sociedad de Informática del Instituto Americano de Ingenieros Electrónicos.

Pero la euforia argentina creció ante el anuncio del tercer puesto en Microbiología para el proyecto "Tratamiento de radiaciones ultravioletas en el jugo de naranja", de María Eugenia Goya, del Instituto Nuestra Señora de Los Ángeles, de Concordia, Entre Ríos. El trabajo analizó la variabilidad microbiológica y los parámetros fisiológicos del jugo expuesto a radiaciones UV.

Definitivamente, fue un gran desempeño de estos jóvenes investigadores argentinos.
Fabiola Czubaj
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/601335


Finalizó la 27º Feria Nacional de Ciencia y Tecnología Juvenil
Se destacaron los trabajos realizados por alumnos de las provincias de Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, Tucumán y de la Ciudad de Buenos Aires

Los jóvenes ganadores viajarán a Estados Unidos, en mayo del año próximo, para representar a la Argentina en la Feria Internacional de Ciencias ISEF 2004.

Con la selección de los 18 trabajos premiados, luego de la exposición pública de 150 proyectos científicos y tecnológicos - comprendidos en las áreas de Ciencias Naturales, Exactas, Sociales e Ingeniería y Tecnología - realizados por 300 alumnos del nivel medio de escuelas públicas, privadas y clubes de ciencia de 22 provincias del país, concluyó la 27º Feria Nacional de Ciencia y Tecnología Juvenil realizada en la ciudad de Podadas, Misiones.

Durante la feria, organizada por la Secretaría de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva (SECYT) del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, los alumnos participantes hicieron demostraciones, ofrecieron argumentaciones y contestaron preguntas sobre la metodología utilizada y las conclusiones obtenidas ante un jurado compuestos por docentes y especialistas que evaluaron y seleccionaron las iniciativas.

Los alumnos de los 5 primeros proyectos seleccionados fueron premiados con un viaje a Oregón, Estados Unidos, otorgado por la empresa INTEL, para su participación en la Feria Internacional de Ciencias ISEF 2004, que se realizará en mayo del año próximo.

Los trabajos ganadores, que representarán a la Argentina en Estados Unidos, elegidos por la Coordinación General de Evaluación que evaluó el desempeño de los jóvenes en el certamen, fueron los presentados por María Eugenia Goya, “Exterminador Violeta”, -área Naturales-, de la Escuela Ntra. Sra. De los ángeles” de Concordia, Entre Ríos (primer puesto); Nicolás Aragón y Leandro Salgueira , “Fenómenos violentos en Quasars”, -área Exactas-, del CEP N° 5 "Domingo Faustino Sarmiento”, de Las Breñas, Chaco (segundo puesto); Lucrecia Terán , “Animales Shamánicos en la Cosmovisión Toba”, -área Sociales-, de la escuela Pablo Apóstol, de Yerba Buena, Tucumán (tercer puesto compartido); Daniel Rubino y José Riedel , “Cama Ortopédica Robotizada”, -área Tecnología-,de la E.T. N° 9 Ingeniero Huergo, de la Ciudad de Buenos Aires (tercer puesto compartido); y Sebastián Cabrera “Plantando Fractales”, -área Exactas-, del Club de Ciencias "Prof. Jorge A. Sábato", de Rojas, Buenos Aires (tercer puesto compartido).

La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) entregó libros para las escuelas de los alumnos de los 18 proyectos ganadores y la firma Pearson Education entregó libros a los 500 participantes del certamen, entre docentes y estudiantes.

Por su parte, el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) premiaron con apoyo económico, para equipamiento tecnológico y desarrollo de investigaciones, a las escuelas destacadas con los tres primeros premios (el premio del CONICET fue para el primero y el segundo).

Asimismo, todos los ganadores recibieron camisetas de la selección nacional de fútbol entregadas por la Asociación de Fútbol Argentino (AFA).

Cabe destacar que las Ferias de Ciencia y Tecnología, impulsadas desde el área de Actividades Científicas y Tecnológicas Juveniles (ACTJ) de la SECYT, tienen distintas instancias de participación -Feria Escolar, Local, Regional, Provincial, Nacional e Internacional- donde son elegidos los trabajos que representarán a cada provincia en la Feria Nacional.

Esta iniciativa tiene el objetivo de complementar y enriquecer las experiencias educativas de los niños y jóvenes, desarrollando y aprovechando su curiosidad, creatividad, entusiasmo y talento.

MENTES BRILLANTES
La delegación argentina que participó de la Feria Internacional Juvenil INTEL-ISEF 2005
de Estados Unidos volvió a su país con el orgullo de haber ganado 4 premios.
De 6 proyectos presentados, 2 obtuvieron galardones, ambos en el área de Ingeniería.


Los jóvenes compitieron junto a 1300 estudiantes de más de 40 países en lo que es la Feria Internacional de Ciencias de estudiantes pre-universitarios más importante del mundo. En total, se repartieron 3 millones de dólares en premios entre 14 categorías científicas. Y Argentina tuvo su parte.

El proyecto “Silla de Rueda Convertible”, de Martín Bricchi y Leandro Martínez de la Escuela Nº 9 Ing. Luis Huergo de la Ciudad de Buenos Aires, ganó nada menos que el Cuarto Premio en la Categoría Proyecto Grupal Ingeniería y, además, el Premio del Instituto Tecnológico de Monterrey para seguir los estudios universitarios para los dos alumnos, 90.000 dólares a cada uno.

El Proyecto “Silla de Ruedas Convertible” presentó un novedoso sistema que convierte a una silla de ruedas en una cama. Actualmente, no existe en el mercado un sistema que facilite el traslado de la silla de ruedas a la cama. “En la actualidad los dispositivos existentes como grúas móviles o guinches que se montan a la cama no son prácticos. Nuestro proyecto consiste en un dispositivo multipropósito es decir actúa como silla de ruedas movida por motores eléctricos, y además tiene la posibilidad de convertirse en una cama para descansar o para traspasarse a la cama que se utiliza habitualmente”, dijo Leandro Martínez. El sistema tiene un costo de $1200, mientras una silla electrónica común tiene un valor de más de $2000.

SILLA DE RUEDA CONVERTIBLE
Escuela Nº 9 Distrito Escolar Nº 7 Ing. Luis Huergo
Autores Martín Nicolás BRICCH y Leandro Gabriel MARTINEZ
CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES

Información sobre el equipo argentino que participó en la 33ª Olimpíada
Internacional de Química (6-15 de julio de 2001, Mumbai, India)

Luego del certamen que tuvo lugar en las fechas indicadas, el equipo de estudiantes argentinos tuvo una destacadísima actuación y se hizo acreedor a:
MEDALLA DE ORO, 3er.
Esteban Andrés Ganc, ET Nº 9 Ing. Luis A. Huergo. Lugar en el orden de méritos general sobre un total de 210 estudiantes participantes de casi 60 países.

MEDALLA DE BRONCE
Leandro Esteban Chiora, ET Nº 27 Hipólito Yrigoyen
Mariano Daniel Susman, ET Nº 9 Ing. Luis A. Huergo

CERTIFICADO DE PARTICIPACIÓN
Marisol García, ET Nº 27 Hipólito Yrigoyen

El Comité Olímpico felicita por su enorme esfuerzo y por los logros obtenidos a estos estudiantes sobresalientes. Ellos, una vez más desde que nuestro país participa en eventos como el mencionado, nos hacen sentir muy orgullosos como docentes y como compatriotas, por las cualidades humanas y académicas mostradas a lo largo del certamen internacional.


10. Personalidad de nuestro patrono el Ingeniero Luis Augusto Huergo

A través de algunos documentos inéditos y otros poco conocidos.

10.1. Introducción

Cuando sonó la hora de crear un país moderno después de Caseros hubo dos tendencias económicas y sociales que disputaron para imponerse. Ambas eran liberales, ambas capitalistas, ambas pensaban que había que crear el clima necesario para traer inmigración que poblara el desierto; ambas querían emplear el capital como motor de crecimiento.

Una miraba hacia adentro, creía en la posibilidad de emplear medios propios, tanto personales como materiales. La otra pensaba que esos medios solo se podían conseguir afuera.

La primera quería formar primero el capital con ahorro nacional, para después realizar las obras públicas necesarias para que el país creciera planificadas desde el Estado: esto es caminos, ferrocarriles, vías navegables, puertos. La otra quería traer los capitales, los técnicos y los obreros de afuera: las obras públicas debían ser diseñadas, dirigidas, financiadas y realizadas por extranjeros con poca intervención del Estado.

La primera era más segura, porque no requería de endeudamiento, pero necesitaba más tiempo en la creación del capital y en la capacitación y sobretodo que el país estuviera unido y en paz para lograrlo.

El otro era más audaz porque debía lanzarse a la búsqueda de préstamos en el exterior –endeudar al país- para iniciar obras sin planearlas desde dentro, ya que los planes vendrían de afuera.

Esta idea audaz la planteó Alberdi en sus Bases, libro creado para inspirar la Constitución; para que ésta fuera vehículo cautivador de capitales extranjeros; a los cuales no había que ponerles trabas; contratando técnicos y obreros ingleses para poblar nuestro suelo que hicieran la planificación y llevaran a cabo el trabajo.

La primera idea la planteó claramente un cordobés -Mariano Fragueiro- en libros hoy casi desconocidos como “Organización del Crédito” y “Fundamentos de un proyecto de Banco”, y en el “Estatuto para la organización de la hacienda y crédito público de la Confederación Argentina” que fue sancionado por el Congreso Constituyente del 53 y fue el plan inicial del primer presidente constitucional Urquiza a partir de su asunción.

Pero esta primitiva idea se estrelló pronto con la realidad: el país se dividió, Buenos Aires se separó de la Confederación, y el plan Fragueiro que era imposible sin los recursos aduaneros porteños fue abandonado. Además, los políticos estaban impacientes por lograr resultados y el plan Fragueiro requería de tiempo y esfuerzo.

La idea de Alberdi llevada hasta algunos extremos se hizo carne. Hubo voces de protesta, pero no llegaron a prosperar mucho tiempo.

El ingeniero Huergo, que pensaba que los recursos propios del país tanto materiales como espirituales podían ser empleados con éxito peleó en muchos casos contra molinos de viento –tiene mucho del Quijote-, y en estas páginas se puede vislumbrar esto.

El ingeniero Luis Augusto Huergo tenía una personalidad fascinante. A medida que uno se introduce en su vida va tomando cariño de su persona; más diríamos del personaje que va dando forma su propio accionar; comprendiendo su conducta y resultando difícil substraerse – no tomar partido- en las luchas que le tocó vivir.

Curiosamente estas cosas de entonces siguen teniendo plena vigencia como si en el siglo transcurrido no hubiéramos aprendido nada y siguiéramos como en aquella época inicial de nuestras obras públicas queriendo encontrar el camino de nación sin acertar cómo.

Hace tres años nuestra Escuela recibió en donación un puñado de documentos que le hiciera llegar la familia descendiente del ingeniero. Son piezas inéditas de gran valor histórico. Con ellas como base y algunos otros documentos hemos preparado estos apuntes destinados a mostrar en calidoscopio la personalidad señera del ingeniero; en las distintas facetas de hombre de ciencia; de luchador incansable; de ciudadano incorruptible; de padre amoroso; de suegro gentil; en fin, de docente de sutil didáctica; de maestro amado.

Esta personalidad a la que aludimos se muestra en cada una de sus cartas; tanto de las que salen de sus manos como de las que recibe; donde se aprecian su infatigable labor y su persistente tenacidad.

Los documentos que hacemos mención que son cinco se transcriben in- extenso- en apéndice al presente trabajo.

Las generaciones de dirigentes argentinos deben aprender más de él, aunque mas no sea para copiarlo en alguno de sus ejemplos de vida.

10.2. Familia del ingeniero Huergo.

Según una antigua crónica el origen del apellido Huergo que se desarrolló en España proviene de un capitán griego –un tal Gorgias de Huergo- que allá por la más Alta Edad Media formaba parte de una flota que por motivo de una tempestad debió recalar en las costas montañosas de Oviedo, en Asturias. Al mando de dicha flota venía el capitán Gijón que fundó junto a Huergo la ciudad que lleva el nombre del primero.

Este Huergo en aquella España visigoda se estableció en Gijón y fue el fundador de una numerosa familia que se derramó por Asturias y Navarra.

Los miembros de la familia que quedaron en las montañas de Asturias poblaron el pueblo que llevó su nombre en el Consejo de Siere.

Dícese que un Huergo en persona le entregó las llaves de Gijón al caudillo Don Pelayo para iniciar la reconquista de la península de manos de los moros. Justamente, en mérito a los esfuerzos realizados en la contienda contra los invasores, se concedió a la familia el uso de escudo de armas, mitad plata, mitad oro; figurando, en la primera mitad un castillo con torre de homenaje, del que sale un brazo armado sosteniendo una bandera. A su lado una llave que simboliza la que fue entregada a Don Pelayo. Más abajo, el pendón familiar de tres ondas. En la cara de oro, tres cabezas de moros en recuerdo de los que había capturado la familia. Abajo tres flores de lis, las que portaba en sus armas el primer Huergo, aquél Gorgías venido de Grecia.1

Así pues, la familia Huergo, de origen noble la tenemos establecida en Asturias. Para acercarnos más a nuestro ingeniero diremos que la bisabuela de Luis Augusto; María Josefa de Huergo casó, a mediados del siglo XVIII, con José María de Jove, estableciéndose ambos cónyuges en la Ensenada de Tazones, en Villaviciosa de Oviedo, en una casa solariega que llamaban Campo Grande. De este matrimonio nació José María de Jove Huergo, el abuelo que traería consigo el apellido a estas tierras.

Habiendo sido nombrado un hermano de su padre Oidor de la Audiencia de Charcas, el padre pidió al tío que lo trajera a las Indias.

Hicieron el largo viaje de España al Río de la Plata en barco; y de Buenos Aires a Charcas por tierra.

Al llegar a Tucumán, donde el séquito permaneció un tiempo, José María que no contaba más de veinte años conoció a Hermenegilda Cainzo, una hermosa catamarqueña que pasaba una temporada en lo de su abuela tucumana, doña Francisca Avellaneda.

Verla fue enamorarse, más su tío lo obligó a seguir camino a su destino en el Alto Perú. Pero al llegar a Salta, José María decidió volverse, aún en contra de los deseos de su tío.

Así que se quitó el apellido Jove, quedándose solo con el más hidalgo de Huergo y se casó nomás con Hermenegilda, radicándose primero en Catamarca, donde ella tenía su familia; pasando más tarde a Tucumán.

De su larga prole –los Huergo se caracterizaron por tener muchos hijos- nos interesa Carlos María, padre de nuestro ingeniero, que naciera en Tucumán el 4 de noviembre de 1795. Uno de sus hermanos fue Bonifacio el que después fuera padre de Delfín Huergo, uno de los constituyentes del 53.

Andando el tiempo Carlos María casó en primeras nupcias con Bárbara de Lozada con quién tuvo cuatro hijos, uno de los cuales Palemón, que mucho tuvo que ver con fundaciones de bibliotecas en todo el país, casó con Julia Nóbrega, hermana de la esposa del presidente Avellaneda.

Carlos María pasó a Buenos Aires, seguido por algunos de sus hermanos, donde creía encontrar mejores posibilidades a su carácter emprendedor y abrió negocio de Almacén al por mayor en la calle que llamaban del Empedrado -la calle Florida- en los números que figuraban como 28 y 32, donde lo vemos figurar por 1826.2 En esa dirección además vivía la familia.

Fallecida su esposa se volvió a casar el 7 de marzo de 1829 con una prima María Dorotea Regueira –a la que sus hijos, entre ellos Luis Augusto, llamaban cariñosamente Madrotea- con quién tendrá diez hijos.

Para el tiempo de su nuevo matrimonio –comenzaba el primer gobierno de Rosas- Carlos María hizo construir una casa más grande en la calle Belgrano número 26, esquina Balcarce; que fue valuada en 1879 en $ 500.000 según consta en un trámite ante el Banco Provincia.3

La azotea tenía media manzana; daba por Belgrano y las barracas del negocio por Balcarce. En los alrededores vivía lo más granado de la ciudad. El almacén al por mayor de ultramarinos fue creciendo. Tuvo además fábrica de elaboración de yerba mate. Por 1836 introdujo una partida grande de merinos para su estancia Laguna del Potrillo y la de su concuñado Miguel Molina.

El 1º de noviembre de 1837 nacía Luis Augusto Huergo en esta casa de la calle Belgrano, tres días antes que su padre cumpliera cuarenta y dos años.

Para 1840 el padre de Luis Augusto decidió hacer un viaje a Inglaterra a comprar máquinas. El 9 de octubre de ese año le escribe al presidente de la Casa de la Moneda de Buenos Aires lo siguiente:

“Teniendo que seguir viaje para Inglaterra por ocho o diez meses hago presente al señor Presidente que dejo en mi lugar, manejando todos mis intereses a mi hijo político, doctor Roque Cainzo (esposo en primeras nupcias de su hija Jovita) y a mi hermano Bonifacio quienes firman conmigo, como responsables de las letras que tengo en la Casa de la Moneda, a quienes he otorgado un poder general para que me representen y administren mis intereses”.4

Entre las máquinas que Carlos María trajo de Europa estaba una para picar tabaco; otra para cortar papel de cigarrillos, un alambique; una prensa hidráulica para hacer fardos de lana, pescantes y guinches para carga y descarga de mercaderías. Algunas eran las primeras que llegaban al país en su tipo. Su hijo, Luis Augusto fue un fiel reflejo de su padre.

Carlos María poseía barcos que comerciaban con Brasil y Paraguay y fletaba mercadería para Europa, principalmente España, era infatigable en sus tareas y en su casa eran famosas las tertulias.
Cuando dejó de ser niño el primogénito de este segundo matrimonio que llevaba el nombre de su padre, lo ayudaba en las tareas.

En este ambiente se crio Luis Augusto. Pero hete aquí que cuando tenía doce años fallece su padre. Era el 8 de febrero de 1849.

Madrotea quedaba con 9 hijos pequeños, todos varones, salvo Jovita. El mayor, Carlos María se hizo cargo como jefe de familia, cuando solo tenía veinte años.

Lo hizo como lo podía hacer un Huergo, con tesón, con decisión y energía como se lo enseñara su padre, aunque su salud no fuera la mejor.

Dos años después de la muerte de su padre –en mayo de 1851- el general Urquiza realizaba su famoso pronunciamiento contra Rosas. Después de la campaña en territorio oriental, se dirigía con el ejército Grande a atacar el que Rosas preparaba en Santos Lugares.

A raíz de ello, la guardia nacional porteña realizaba ejercicios militares diarios en la ciudad preparándose para el combate inminente. En septiembre Carlos María hijo se alistó voluntario como simple soldado en las filas del batallón que se formaba en el barrio de Catedral al Sur. El 4 de diciembre el comisario José A. Guax tomaba nota de su filiación donde se lo pinta de cuerpo entero, incluida su indumentaria. Dice así:

“Carlos María Huergo, 22 años. Dice que es enfermo de una irritación a la garganta y de una afección crónica al pecho. Porteño. Encargado de la Casa de Depósitos de efectos de Ultramar, perteneciente a su finado señor padre, Don Carlos María Huergo y gira el capital de seiscientos mil pesos. No sabe andar bien a caballo. Domicilio calle Belgrano 26. Sabe leer y escribir según su firma al pie de esta clasificación. Hijo de Don Carlos María Huergo y de Doña Dorotea Regueira. Soltero. Color trigueño. Pelo negro. Es hombre de pueblo. Viste levita de paño negro. Chaleco de seda colorado. Pantalones de paño negro. Corbata de seda a cuadros, color café. Calzado de botas de becerro. Sombrero de pelo negro. Tiene la divisa y el cintillo federal. Servicios prestados a nuestra sagrada causa Nacional de la Federación: Dijo que hace tres meses que se halla enrolado voluntariamente en la fuerza del Juzgado de la Parroquia de la Catedral al Sur, en donde permanece prestando sus servicios en clase de soldado”.5

Para encaminar la vida de sus hermanos menores decidió enviarlos a estudiar fuera del país a medida que cumplían una edad adecuada. Joselín iría a Francia, José María y Alberto a Alemania, en fin, cada uno tuvo su destino.

Nuestro Luis Augusto, cuando cumpliera sus quince años en 1852 iría con su hermano Dalmiro a estudiar a Estados Unidos, siguiendo los pasos de su medio hermano Palmerón, que ya había estado allí mandado por su padre.

Después que sus hermanos hubieron partido Carlos María contraía enlace con Gregoria Perdriel el 7 de agosto de 1853.

10.3. Estudios y primeras actuaciones públicas.

Tal como lo decidido por su hermano, Luis Augusto fue a estudiar al Mount St. Mary´s College- Emmitiburg de Maryland, cercano a Baltimore, donde los educadores eran jesuitas. Dalmiro de trece viajó con él.

Además de las materias de cultura general siguió cursos de matemáticas, agrimensura e ingeniería, es decir aquello por lo que se sentía atraído.

Sus compañeros le llamaban “Bull”, que en inglés significa toro, mote que lo caracteriza bastante bien. Aprendió a hablar y escribir en inglés tanto como en su propio idioma. Regresaría bachiller egresando a los 19 años en 1856.

Al volver a su casa siguió al principio los negocios de la familia, dedicándose al comercio de cereales. Después estudió en el Departamento Topográfico de Buenos Aires, donde se recibió de Agrimensor en 1862.

El 15 de agosto de 1863 se casaba con Ana Molina. Tuvo con ella quince hijos, aunque algunos fallecieron de chiquitos. Una fotografía de 1895 lo muestra junto a su esposa, a su hija Ana y los varones Rafael, Enrique, Luis, Eduardo y Raúl. Eduardo seguiría sus mismos pasos.
Pero, a Luis Augusto no le basta el título de Agrimensor y quiere seguir la Universidad.
Desde 1861 Mitre había nombrado rector de la Universidad de Buenos Aires a Juan María Gutiérrez, que crea la carrera de Ingeniería. El 16 de junio de 1865 se crea el primer curso de Ciencias Exactas con el fin de formar ingenieros y profesores de otras carreras. Ese año llegan al país tres profesores italianos para impartir la enseñanza de todas las asignaturas. Estos profesores serán los maestros de los que vendrán después. Veinte años más tarde estos profesores liminares habrán dado paso a 25, de los cuales 23 serán argentinos.

A principio de 1866 se anotan los alumnos del primer curso. Entre los primeros, junto a once compañeros esta Luis Augusto. Más tarde serán llamados los doce apóstoles.

A fin de ese año, en los primeros días de diciembre rinde las asignaturas que corresponden con la calificación de distinguido –en algunas por mayoría, en otras por unanimidad- con las que se le da por aprobado el primer año. En mayo de 1867 aprueba Física Matemática y en diciembre Cálculo Diferencial e Integral; Geometría Descriptiva; Construcciones y Dibujo Arquitectónico, todas con “Distinguido por unanimidad”.

En 1868 entró como diputado provincial –en al ámbito nacional Sarmiento era designado presidente ese año- y se le ubicó en la Comisión de Hacienda junto a José María Moreno, Alfonso Demaría y Antonino Cambáceres. En esa posición apoyó los proyectos de Federico Lacroze y Mariano Billinghurst para dotar a Buenos Aires de un servicio de tranvías a caballo, que iban a ser más económicos que los trenes que por entonces circulaban.

En 1869 todavía no participa de los discursos en el recinto, trabaja sin embargo en la Comisión, escucha y aprende.

Ese año, Eduardo Madero, un joven comerciante de Buenos Aires integrando la empresa Proudffot, Madero y Cía presenta un proyecto para dotar de un puerto a la ciudad de Buenos Aires.

Es aprobado en Diputados, pero se frena en el Senado. El entonces senador Mitre lo critica duramente. Dice que el proyecto carece de seriedad, que no tenía en cuenta la renta que obtendría por el costo que suponía; carecía de soporte estadístico, en fin, improvisaba sobre una materia que necesitaba de un análisis más profundo.

Por el momento, el proyecto no prosperó; Madero retiró la propuesta y comprendió que tenía que tener más respaldo oficial para lograr avanzar, dejó pasar el tiempo en la espera de una mejor oportunidad.6

Ese mismo año de 1869 el estudiante Huergo es elegido para dirigir el primer camino público de Buenos Aires a Ensenada. Se lo llamó “Camino Blanco”; consiguió realizarlo por $535.000 cuando el presupuesto le autorizaba dos millones y medio de pesos.

La dedicación a estas tareas repercutió ese año en sus estudios. Tanto en Geodesia como en Mecánica Racional obtuvo una calificación de “Bueno” cuando sus notas no bajaban de distinguido.

Pero retornó con energía al año siguiente, que era el último. A fines de mayo de 1870 rendía Dibujo Arquitectónico, Construcciones y Maquinaria, siendo distinguido por mayoría. El 3 de junio aprueba la tesis que gira alrededor de lo que va a ser el gran tema de su vida: “Vías de comunicación “al que se le otorga un “Distinguido por unanimidad”. Tres días más tarde recibe el diploma que lleva la fecha 6 de junio de 1870 –tenía 33 años- y que dice así:

“Universidad de Buenos Aires
Nos el Rector y Cancelario de la Universidad
Sea motivo a todos cuantos vieren este público instrumento que a consecuencia de haber sido Luis Augusto Huergo, ganado los cursos necesarios, tanto en las facultades preparatorias como en la mayor de Ciencias Exactas y por último acreditado previamente haber dado las pruebas y los exámenes respectivos con aprobación de los examinadores en conformidad de los estatutos universitarios, tuvimos a bien acceder al pedido que nos hizo de que le expidiéramos el presente diploma en virtud del cual se lo considera como Ingeniero de la Escuela de esta Universidad en la Facultad de Ciencias Exactas.
Y para qué tal se le reconozca, lo firmamos de nuestra mano haciéndolo refrendarlo bajo la autenticidad del sello mayor de la Universidad por el infrascrito Secretario de la Universidad.”
En Buenos Aires a seis de junio de 1870.
Por mandato del Sr. Rector y Cancelario
Carlos José Álvarez
Secretario
El rector
Juan María Gutiérrez

Registrado a fl. 51 del libro Mayor de Grados

En este libro de Grados figura el ingeniero con el número 1. Fue donado por la familia a la Facultad donde se halla.

Dos días más tarde recomenzaba sus tareas profesionales, ya que nunca se dio tregua en el trabajo.

El 8 de junio de 1870 firmaba un compromiso en la Comisión de Hacienda por la construcción de puentes en la campaña sobre la base de un proyecto que había presentado. El ministro de Hacienda de la Provincia Pedro Agote lo comisionó entonces a Inglaterra para la compra de estos 120 puentes con un presupuesto de 30 millones de pesos en fondos públicos.

Por entonces el gobierno de Sarmiento, que no le perdonaba a Mitre que le hubiera frenado el proyecto de puerto presentado por Madero, procuraba conseguir en Europa otra empresa que construyera el puerto de Buenos Aires.

Manuel Ricardo García, embajador argentino en Inglaterra firmaba un contrato con el ingeniero Bateman de Londres para que presente un proyecto en ese sentido.

Bateman envía un comisionado a Buenos Aires para comenzar los trabajos: un tal J.J. Revy.

Estando Huergo en Londres Bateman tiene un encontronazo con Revy, y le piden intervenir al ingeniero para aportar aclaraciones. Huergo se da cuenta que Bateman quiere hacer dinero fácil sin estudiar en profundidad lo que propone. Es entonces que le escribe al ministro Agote:

“...cualquier imbécil que pisa nuestras playas tiene la audacia suficiente para indicar con aplomo las mejoras necesarias, cualquiera sea el asunto de que se trate... ¿Hasta cuándo seremos juguete de los extranjeros? Creo que hasta que el Gobierno forme un cuerpo de ingenieros de quién asesorarse, que, aunque no fuese muy ilustrado por lo menos estudiaría las cuestiones con atención antes de decidirse a dar su opinión...”.7

También el proyecto Bateman fue desahuciado por el Congreso Nacional por impracticable, por excesivo costo y por no reunir las condiciones técnicas suficientes.

Entretanto que el ingeniero Huergo preparaba la construcción de los puentes en Inglaterra en Buenos Aires se desató la fiebre amarilla. Como se creía que la epidemia tenía que ver con el estado insalubre del Riachuelo, el ingeniero recibió orden de contratar una draga adicional a la que había sido adquirido, cosa que hizo.

Cuando llegó a Buenos Aires en 1872 dirigió la obra de puentes y puso en funcionamiento la draga y chatas compradas.

10.4. El ferrocarril de Buenos Aires a Mercedes de San Luis. Ataque de los indios. Carta inédita del entonces coronel Julio Argentino Roca.

A medida que colocaba los puentes en la campaña bonaerense, Huergo meditaba acerca de las obras sobre ferrocarriles encomendadas a los ingleses.

La recomendación de contratar ingenieros que asesoraran al gobierno acerca de las obras públicas fue asimilada por la administración. Al departamento de ingenieros, miembro consultivo del ejecutivo se nombró ingenieros que tuvieran apellido sajón. A Guillermo White se lo nombró presidente del departamento (argentino hijo de ingleses); el vicepresidente ingeniero Lindmark y el primer oficial ingeniero Petterson, eran ingleses.

El vicepresidente del departamento de ingenieros, Señor Lindmark estaba a favor de que el ferrocarril de Córdoba a Tucumán se hiciese con trocha angosta para economizar.

Obviamente, que estas empresas querían hacer el trabajo con el máximo de beneficio en el menor lapso de tiempo, para cobrar e irse a casa. El proyecto de cambiar de trocha era justamente el de la empresa adjudicataria.

Huergo no estaba de acuerdo. La discontinuidad de la trocha obligaría a recargar la mercadería transportada por aumento de costos por almacenaje y trasbordo. Publicó una serie de artículos en el diario La Tribuna de Buenos Aires exponiendo sus ideas que el ingeniero Petterson, contestaba por el mismo medio tratando de refutarlo sarcásticamente. También editó un libro con ese intercambio de notas periodísticas.8

Insistió con otro escrito publicado por el diario La Prensa con datos sobre los ferrocarriles de Europa donde la trocha angosta solo se usaba para líneas locales y no para uso de circulación nacional como era nuestro caso que las mercaderías debían viajar en todo caso desde Tucumán al puerto de Buenos Aires.

El Gobierno no hizo caso de las advertencias de Huergo y continuó con el proyecto como se lo recomendaba el Departamento de Ingenieros.

A pesar de ello; o tal vez, por ello, no sé; pero el caso es que nuestro ingeniero fue convocado en las postrimerías de la administración Sarmiento para el estudio de los planos del actual ferrocarril San Martín, en ramal de 700 kilómetros que iría de Buenos Aires a Villa Mercedes de San Luis, en la traza que debía cruzar a Chile.

No era fácil la tarea, tenía que pasar por territorio plagado de indios que por entonces estaban alzados y cometían todo tipo de tropelías.

El ingeniero salió de Buenos Aires a fines de abril de 1874 con un selecto grupo de ingenieros. Llegando a territorio indio en el deslinde de la provincia fueron escoltados por un pelotón de soldados de línea comandados por el mayor Orellanos.

Los teodolitos y demás equipo viajaban en tres carretas que por las noches servían de dormitorio. Al llegar a lugar llamado “Pichi Huctori”, ubicado cerca del paraje conocido como La Verde lindando con el sur de Santa Fe, el grupo que servía de avanzada vino a avisar que se habían detectado indios.

Efectivamente, los indios se habían colado silenciosamente entre los fortines Benavidez y San Martín y se acercaban a la comitiva en son de guerra.

El mayor Orellanos ordenó salir en su persecución al comandante Timote con un grupo de soldados bien montados y dispuso los carros en forma de cerco, encerrando en el centro a los caballos de arreo y atrincherándose a la defensiva detrás del improvisado fuerte.

Apenas terminada esta operación cuando aparecía el comandante Timote a galope, perseguido de cerca por los indios. El mayor ordena abrir fuego; pero los caballos de tiro, que no estaban acostumbrados al ruido de disparos, se espantan y disparan en dirección a los indios que los arrebatan y arrean, alejándose.

El mayor Orellanos con los soldados que pueden montar persiguen a los indios, recuperan parte de los caballos, matan once indios; pero tienen que detener la persecución porque en los entreveros caen heridos el mayor y tres soldados más. Era el 8 de mayo de 1874.

En aquél entonces la frontera con los indios tenía tres cabeceras de combate; una al suroeste en Azul con jurisdicción hasta Bahía Blanca, a cuyo mando estaba el general Rivas; otra en el oeste, con base en Junín a cargo del coronel Francisco Borges y la comandancia del norte en Río Cuarto a cargo del entonces coronel Julio Argentino Roca (había ascendido en el campo de batalla de Ñaembé hacía dos años luchando contra el caudillo López Jordán)

La más cercana de donde se encontraban era la de Junín; así que el comandante Timote le pasó parte de lo ocurrido al coronel Borges, que a su vez lo pasó al día siguiente al Inspector y Comandante General de Armas de la Nación.

El parte del coronel Borges concluye con la siguiente frase:

“La comisión de ingenieros, prosigue nuevamente sus trabajos y ha ordenado al Jefe de la frontera Sud de Santa Fe, en que hoy se encuentran les preste todos los auxilios que llegaran a precisar”.9

Llegado a Buenos Aires, el parte de Borges lo publicaba La Tribuna el13. El mismo día 9, que el coronel Borges redactaba este parte, el ingeniero Huergo le escribió una carta al coronel Roca. Le había escrito otra que parece se extravió. Le pedía ayuda y caballos para reponer los perdidos en manos de los indios. Se la dirigió a su asiento en Río Cuarto.

Pero resulta que Roca en ese momento estaba en San Luis, negociando con los indios de la zona buscando pacificarlos a pedido del ministro de guerra Martín de Gainza. El 11 de mayo le mandaba al ministro un telegrama por sistema morse que decía:

“San Luis, mayo 11 de 1874. Al señor Ministro de la Guerra. Oficial. Ya tocamos el resultado de la táctica empleada con los indios de estas fronteras. Se han presentado a vivir en Sarmiento bajo la protección del Gobierno Nacional, un capitanejo Bustos, seis indios y siete indias. Dentro de pocos días vendrá otro capitanejo con sesenta individuos. Vienen bajo ciertas condiciones que someteré oportunamente a V.E. Ellos se comprometen a servir como soldados, mandar sus hijos a la escuela y vestir las hijas como cristianas”.10

Al llegar de regreso a Río Cuarto el 18 de mayo el coronel Roca se encontró con la carta del ingeniero Huergo. Al día siguiente le escribió que solo había recibido su carta del 9, ninguna anterior. Que a pesar que estaba mal de caballos y de la poca fuerza que disponía estaba dispuesto a colaborar. Que le llegaría la carta con el comandante González, jefe de la primera línea, con asiento en la localidad de Sarmiento, quién lo vería personalmente, para que tanto él como los ingenieros recibieran todas las seguridades que necesitaban. Había visto en los diarios el combate disputado por el mayor Orellanos con los indios. Sentía no poder acompañarlos personalmente en sus estudios hasta Mercedes. Que no tenían que temer tocando Irrazábal y habiendo pasado la frontera de Santa Fe que era la más peligrosa y que le podía pedir en confianza al comandante González lo que necesitara.11

Efectivamente, el ingeniero, y su equipo terminaron sus tareas y volvieron a casa, sanos y salvos.

10.5. Incidentes provocados por el proyecto del Puerto de Buenos Aires. Invitación inédita a un banquete organizado por los ingenieros el 29 de mayo de 1886.

El 18 de octubre de 1875 la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires aprobó una partida para canalización del Riachuelo. Se llamó a concurso, se presentaron varios proyectos y el del ingeniero Huergo fue aprobado.

Las obras comenzaron el 9 de noviembre de 1876. Avanzaron al principio rápidamente; a mediados de 1878 ya podían entrar al riachuelo buques de gran calado.

Con un desembolso de menos de 400.000 pesos se había logrado conformar un puerto de ultramar que cubría buena parte de las necesidades de la época a bajo costo.

No se dejaban de presentar por ello nuevos proyectos.

Así lo hizo por ejemplo Jorge Higgin, que no era otro que un representante de aquél Bateman, cuya propuesta había sido desechada, que ahora trabajaba para una compañía Fair & Woodgate, también inglesa, presentó uno. Tampoco fue aceptado por razones parecidas a las que hasta ahora habían hecho abortar los proyectos presentados.

En 1879 la Legislatura bonaerense autorizó al ejecutivo a llevar la profundidad del canal del Riachuelo en el que trabajaba Huergo a 21 pies de profundidad y dispuso de dinero de un empréstito para que se iniciaran estas obras.

En 1880 Huergo viajó a Europa a conseguir dos dragas, un remolcador y cinco chatas a vapor. Al volver el 4 de abril la Legislatura había sancionado una ley en marzo 2, ordenando la prosecución de las obras a 21 pies de profundidad con un ancho de cien metros.

En julio, el ingeniero presentó un proyecto para extender el antepuerto hacia el norte del Riachuelo. El Congreso Nacional sancionó el 18 de octubre de 1881 una ley para expropiar las obras del Riachuelo para hacer preparar después un proyecto definitivo de puerto.

El ministro de Guerra y Marina Benjamín Victorica del ahora presidente Julio A. Roca le pidió al ingeniero Huergo que preparara un proyecto definitivo. Así lo hizo y lo presentó.

Consistía en un canal de entrada de 200 metros de ancho y 7 de profundidad (que sería el mismo canal de acceso al Riachuelo) con los diques puestos en forma de peine, a ser construido al mismo ritmo que las necesidades lo indicaran.

Más tarde, como el proyecto presentado dormía en el escritorio del ministro del interior lo mandaría a la imprenta.12

El gobierno no le hizo caso a Victorica que lo quería activar y no lo mandó al Congreso. Mientras tanto Huergo continuaba con los trabajos de dragado en el Riachuelo.

¿Por qué el Gobierno demoraba en entregar al Congreso el proyecto Huergo? Porque Eduardo Madero, que había aprendido como se manejaban estos instrumentos en las esferas oficiales estaba preparando otro. El 20 de julio de 1882 presentó al Congreso Nacional uno alternativo proponiendo la construcción de dos canales de acceso, ubicando los diques paralelos a la costa, lo que imposibilitaba futuros desarrollos y, que costaría entre 18 a 20 millones de pesos fuertes.

En el breve plazo de menos de cuatro meses (recordemos que hacía un año que Huergo había presentado el suyo) el Congreso sancionó la ley de 27 de octubre de 1882 que autorizaba al Ejecutivo a realizar las obras con Madero.

Para estudiar la propuesta el Gobierno nombró una comisión de personas compuesta de Juan Anchorena, del ingeniero Guillermo White, que por entonces era el presidente de la comisión de Ingenieros y a pesar del apellido era argentino; el Sr. John Coghlan, inglés, autor de un proyecto de puerto del año 1859, que él mismo había dejado de lado porque se requería más estudio, y Don Hunter Davison, norteamericano.

El tiro salió por la culata. La Comisión se expidió negativamente; lo juzgó incompleto; sostuvo que no podía evaluar el costo sin disponer de un proyecto completo, aunque lo consideraba demasiado oneroso, sugería se hiciese uno definitivo teniendo en cuenta el que se hacía en el Riachuelo, no habiendo razones para dragar un nuevo canal y pedía al Gobierno que solicitara del Congreso la autorización para redactarlo.

La Comisión pedía algo que ya existía. El Gobierno no le había pasado el Proyecto Huergo; como ahora tampoco pasará el dictamen de la Comisión al Congreso, que podía abortarlo.

Ahora sí Madero tenía conexiones dentro mismo del gobierno que harán intocable a su proyecto.

El gobierno, sin hacer caso de las recomendaciones, simplemente seguirá haciendo arreglos con Madero, que ha presentado la empresa que hará los trabajos: la firma Hawkshaw, Son & Hayter. Dicha firma se toma todo el año 1883 para estudiar el tema y envía desde Londres un proyecto hecho a la distancia el 28 de marzo de 1884.

Habían sabido por el Almirantazgo inglés que se estaba dragando un canal en el Riachuelo, no obstante, lo cual proponían hacer uno nuevo que tendría dos canales de acceso de 20 kilómetros de longitud, el malecón exterior sería de madera, a pesar que en el proyecto inicial Madero prometió que todas las construcciones serían de concreto; el presupuesto ascendía a 17 millones y medio de pesos fuertes.

Habiendo aprendido la lección, el Gobierno no consultó esta vez con la Comisión, ni con nadie. Emitió un decreto el 4 de diciembre de 1884 seguido por los contratos hechos directamente con Madero.

No obstante, el presidente Roca se reunió en consejo de ministros para discutirlo. Hubo algunas voces que se alzaron para defender los trabajos que Huergo venía haciendo. Coincidieron los ministros en que las obras en su totalidad no podían exceder veinte millones de pesos oro; no debían perjudicar las obras que Huergo estaba realizando y el canal de entrada en vez de hacerlo doble debía construir uno y utilizar como segundo el canal del Riachuelo. El contrato fue firmado directamente con Madero el 19 de diciembre de 1884, con estas premisas.

La firma Harkshaw, Son &Hayter se tomó otro año para estudiar el tema; propuso otra vez hacer el segundo canal, prescindiendo del que se había construido en el Riachuelo. Además, fijó nuevos valores de dragado y construcción por metro cuadrado que harían crecer significativamente el costo, a la vez que modificaron el curso, profundidad y dirección de los canales, de manera que hacían inservible las obras del Riachuelo. Así lo explica Huergo:

“Ellos (se refiere a la firma Harkshaw, Son & Hayter) condenaron el trazado del canal del Riachuelo...tirando científicamente el extremo del canal del norte proyectado en 1884, que se sujetaba en el Banco de la Boca, lo dejaron caer en la profundidad de 20 pies –y no en la de 21 pies- dejando el nuevo canal en línea recta desde la inmediación de la Dársena Norte, donde ejecutaron una curva de 154º, justamente a la entrada de la Dársena”.13

Cuando el ingeniero supo de esta propuesta solicitó autorización del gobierno para examinarla y conocer las razones de esta variación. El gobierno denegó la petición alegando que los planos y documentos eran propiedad privada de Madero y de la firma constructora.

El ingeniero Huergo solicitó entonces su renuncia al puesto de Director Técnico de las obras del Riachuelo el 5 de enero de 1886, que no fue contestada por el momento.

No se quedó sin embargo de brazos cruzados. Se empapó del proyecto que lo perjudicaba y empezó a hacer pública sus opiniones al respecto. Este material dio origen a otro libro donde expuso los errores cometidos y las soluciones que proponía.14

En enero de 1886, viendo que el panorama se ponía denso, el gobierno solicitó la opinión esta vez del Departamento de Ingenieros, a quienes giró planos y documentos que demostraban las modificaciones solicitadas por la firma Harkshaw, Son &Hayter, aunque no así el decreto de 4 de diciembre de 1884 donde figuraban los compromisos iniciales contraídos con Madero, y las cifras del mismo.

La Comisión, presidida por el ingeniero Guillermo White, estudió los documentos remitidos por el ministerio del interior, que entonces lo ejercía Bernardo de Irigoyen y se expidió el 25 de febrero de 1886. Otra vez, el informe producido fue desfavorable. El Departamento de Ingenieros objetó que se incorporara un segundo canal; impugnó la construcción de un malecón de madera por lo endeble y poco duradero; aconsejó una vez más que fuera utilizado el canal del Riachuelo para el proyecto; expresó no serle posible opinar sobre valores porque en los documentos que habían recibido no venían precios ni cantidades.

Del todo independiente de la Comisión de Ingenieros, que era una entidad oficial dependiente del Gobierno, se reunió una asamblea de 43 profesionales ingenieros y produjo una recomendación parecida que mandó al gobierno.

Haciendo caso omiso de las recomendaciones de tantos profesionales tanto públicos como privados, el presidente de la República general Julio Argentino Roca, otra vez en acuerdo de ministros aprobó las modificaciones presentada por la firma el 7 de abril de 1886.

Como consecuencia de esta decisión el presidente de la Comisión de Ingenieros Guillermo White presentó su renuncia, al mismo tiempo que el ingeniero Huergo insistía en la suya.

Ambas fueron admitidas el 17 de abril de 1886.

Muy probablemente el público en general veía aquello como una disputa técnica, pero para los profesionales; para los ingenieros que habían nacido al amparo de aquellos cursos que comenzaron allá por 1866 no les cabía duda que aquello era uno de los más vergonzosos fraudes que gobierno alguno se había atrevido a llevar a cabo.

Justamente, los mismos ingenieros que habían producido la recomendación que mandaron al gobierno y algunos más invitaron –bien a la criolla- a un banquete que habían organizado en desagravio a los ingenieros Huergo y White.

La cursaron el 29 de mayo para realizar el evento el 2 de junio en el Teatro Nacional. Este documento –la invitación que recibió el ingeniero Huergo- es uno de los donados a la Escuela y que figura en apéndice B. Está firmado por 61 ingenieros. Entre ellos se destacan Valentín Balbín, el tercer ingeniero de la camada que se recibió con Huergo y Luis Sylveyra, uruguayo, que era el cuarto.

Figura el arquitecto Buschiazzo que tantos edificios de nota diera a Buenos Aires y apellidos ilustres que se destacaron en la ingeniería y en otras ramas de la ciencia como Spinetta, Ramos Mejía, Pirovano, Roffo y Tornú. Asistieron al banquete del Teatro Nacional más de 150 ingenieros de varias nacionalidades. Hubo muchos discursos y prolongados aplausos. Huergo prometió que mientras Dios le conservara la vida para ver el gran fraude que se desarrollaba iba a insistir en su discusión y denuncia.

De los 17 y medio millones de pesos que figuró en el contrato como presupuesto se le pagó efectivamente a Madero que se pueda certificar 35 millones; pero entre intereses, dragado y relleno de terrenos, máquinas compradas, etcétera, adicionales, Huergo calculó que costó en total alrededor de cincuenta millones de pesos oro.15

No tardó en hacerse justicia para Huergo –aunque esta nunca fuera reconocida oficialmente- Como el proyecto no iba ni para adelante ni para atrás, el gobierno contrató al ingeniero norteamericano Elmer Corthell que propuso la ampliación –el llamado Puerto Nuevo- que era un calco del proyecto Huergo en cuanto al sistema de diques.

El puerto Madero resultó un fiasco, aunque se le siguieron dando concesiones y ampliaciones y la propaganda oficial borró el incidente con el tiempo.

10.6. Su hijo Eduardo, digno continuador de las obras del padre. Noviazgo de éste con la señorita María Constanza Páez. Carta inédita que le envía su futuro suegro desde Córdoba el 30 de enero de 1889.

A principios de 1899 el ingeniero Huergo viajó a Córdoba a invitación del gobierno provincial, para preparar el proyecto de aumentar la capacidad del dique San Roque.

Su hijo Eduardo, que por entonces tenía veintiséis años y hacía tres que se había recibido de ingeniero, se puso de novio con María Constanza Páez por esos días.

Le quiso dar una sorpresa, contarle de su compromiso con la niña y se le apareció. Después debía viajar a Bahía Blanca donde había sido designado asesor de las obras del puerto militar que allí se construía.

Luis Augusto, un hombre abierto, cariñoso, buen padre, al volver de una breve excursión a Capilla del Monte se encontró esa noche con su hijo en el Hotel Edén de Córdoba. A los postres Eduardo le anunció el paso dado y el nombre de la novia.

Al día siguiente le escribió una esquela a su futura nuera, dándole la bienvenida a la familia a su modo:

“Edén Hotel, enero 30 de 1899.
Señorita María C(onstanza) Paéz
Querida h(ija)
Ayer de vuelta de un paseo a Capilla del Monte, tuvimos el gusto de encontrarnos con Eduardo lo que dio motivo a que termináramos la comida con champagne y me proporcionara el placer de enviarle mi bendición, como quien dice: “en nombre del Padre, de la Madre, de la hermana, etc.”
Luis A. Huergo16

10.7. Casamiento de Eduardo con María Constanza. Sus tareas en Bahía Blanca. Situación del país en el momento. Carta inédita que le escribe el ingeniero Luis Augusto a su hijo y a su nuera a poco de casarse ambos.

Después de dos años de novio Eduardo se casa con María Constanza – a quién todos llaman cariñosamente Cata – el 3 de junio de 1901.

Después de la boda Eduardo y María Constanza se fueron a Bahía Blanca donde el joven proyectaría la ampliación de las obras del puerto y ella se convertía en novel ama de casa.

En esos primeros días de casados, los cónyuges competían por recibir uno y otras cartas del padre de Eduardo.

Luis Augusto que sabía que Eduardo tenía que dedicarse a inspecciones, mediciones y certificados propios de su trabajo no se apresuró en escribirles pronto, pero los muchachos insistieron y se dispuso a hacerlo el sábado 29 de junio de 1901.

Este es otro de los documentos recibidos en donación por la Escuela que se puede leer en el apéndice D.

Esa semana había sido pletórica de acontecimientos.

Por lo pronto tres días habían sido de fiesta. Eran los festejos del cumpleaños número 80 del general Mitre y el gobierno había decidido sumarse a los actos que preparaba el pueblo al general. El miércoles 26 había sido la celebración del jubileo. Un decreto del poder ejecutivo lo había declarado feriado nacional. Hubo manifestaciones en calles, plazas y teatros, con discursos, felicitaciones, profusión de medallas, diplomas, pergaminos, dianas y músicas militares en quince horas que duró la fiesta. En varias provincias hubo celebraciones similares.

A la mañana se descubrió una placa en la casa donde nació Mitre en Lavalle esquina Suipacha; lugar donde en el momento del acto había una confitería y en la ocasión hizo su agosto, con la gente que se agolpó en el negocio.

La placa fue colocada sobre una ventana que fuera antes puerta de la casa del padre de Mitre, don Ambrosio.

El doctor Weigel Muñoz, miembro de la comisión del jubileo pronunció un discurso al descubrirse la placa del paño azul que la cubría. Después se dirigieron a la casa de Luis de Elizalde donde firmaron un pergamino para mandárselo al general. En otros sitios se hacían actos parecidos.

Temprano por la tarde una columna comenzó a formarse en la plaza Lorea poniéndose en marcha a las dos y media de la tarde. La encabezaban jefes y oficiales de la guardia nacional con el general Garmendia a la cabeza. Con él marchaba el comité del jubileo presidido por los doctores José Evaristo Uriburu y Juan E. Torrent; detrás los destacamentos de bomberos y policía con sus bandas respectivas. Venía después la Legión Italiana, varias representaciones y delegaciones estudiantiles, mucho público. Desde los balcones se arrojaban flores a los manifestantes. A las 3 y 20 llegaban a la casa del general en la calle San Martín. El general observaba desde la baranda y a su alrededor se agolpaban personalidades de los más rancios apellidos. Vinieron los discursos del doctor Emilio Frers; la contestación de Mitre, el del intendente Bullrich, del coronel Luis Gómez, en representación de los guerreros del Paraguay, en fin, todo el mundo quería hablar esa tarde.

Por la noche una velada de gala en el Ópera, que arrancó con el himno y cuando subió el telón el mismísimo Toscanini los deleitó con Rigoletto.

Al salir el público desunció los caballos para llevarlo a pulso en su coche hasta su casa, pero el general quiso evitar parecerse a Rosas y prefirió volver las pocas cuadras hasta su casa a pie. Tomó por Corrientes, después Esmeralda, hasta llegar a su casa, seguido de una ruidosa multitud. En su domicilio siguieron las reuniones, la celebración el bullicio.

Cuando se desconcentraron, los manifestantes vivando a Mitre, tomaron por Florida y al llegar a la avenida de mayo, encontraron que el edificio de La Prensa era el único que no estaba abanderado ni iluminado en señal de desacuerdo por brindar honores oficiales a una persona viva. Allí los manifestantes prorrumpieron en silbidos, gritos y protestas contra el diario.17

Como lo cuenta en su carta, el ingeniero Huergo aprovechó ese día que nadie lo interrumpiría para seguir trabajando en su casa, y no salió para nada, salvo para entrever por los visillos cuan pobladas pasaban las columnas que pasaban para los actos.

Sin embargo, de considerarlo noble, honrado y patriota no podía entusiasmarse con Mitre. Al general lo había escuchado en 1869 en aquellas sesiones del Senado cuando pulverizó al proyecto de puerto que presentaba Madero junto a Proudffot, su socio de entonces, pero más tarde, la política de conciliación le había cambiado la orientación y ni él ni su poderoso diario le ayudó en la controversia final con su contrincante Madero.

La otra cosa de nota que sucedió esa semana fue el escándalo suscitado por un juego de muebles que había recibido en su casa de Temperley el ministro Osvaldo Magnasco para uso personal fabricado por los reclusos de la Penitenciaría, lo que motivó que fuera interpelado en la Cámara de Diputados, sesión que tuvo lugar en el mismo día que se celebraba el jubileo de Mitre el miércoles 26 y que también comenta en su carta el ingeniero. Justamente el mismo día sábado que escribía la carta a sus hijos, Caras y Caretas publicó en su tapa uno de esas deliciosas caricaturas mostrando al ministro rodeado de muebles sentado en una silla que se rompía, diciendo al caer: ¡Pucha, que muebles frágiles! Y yo que creí haber hecho una pichincha. De su interpelación, que fue publicada por los diarios se deduce que efectivamente había encargado los muebles, los había recibido, y que hasta el momento no los había pagado; lo que prometía hacer, además de devolverlos al Estado después que dejara la función pública. Lo que el ingeniero recalca, es que, aunque el monto era pequeño, estaba vedado legal y moralmente para hacerlo. Magnasco, gran orador, minimizó el problema, y a la salida de la sesión de la Cámara fue vitoreado por sus acólitos que lo siguieron por la calle vivándolo.

Huergo termina su carta haciendo comentarios políticos, brindando noticias de la familia y emitiendo sabrosos consejos conyugales. Recomendamos su lectura, porqué hoy en el 2003, en lo político podríamos cambiar los nombres y el cuadro sería el mismo.

10.8. Reconocimiento de sus discípulos. Carta inédita del ingeniero Miguel Tedín de marzo 18 de 1906 al ser nombrado ministro de Obras Públicas. Posteridad.

El 12 de octubre de 1904 había asumido Manuel Quintana como presidente en reemplazo de Roca; con Figueroa Alcorta de vicepresidente.

No pasan dos años de mandato cuando se suceden dos muertes. Una la de Mitre en enero de 1906, la otra la del propio presidente, el 12 de marzo; quién estaba enfermo desde diciembre del año anterior. Los aires habían cambiado, Roca perdía terreno político aceleradamente.

Figueroa Alcorta, al asumir cambió todo el gabinete el 13. En Obras Públicas nombró al ingeniero Miguel Tedín, quien le escribió una nota a su maestro el ingeniero Luis Augusto Huergo el 19 de marzo, y es el quinto documento recibido en donación por la Escuela, que venimos comentando, y que por ende se puede leer en el apéndice E.

De ella surge la inquietud que tenía el ingeniero en que sus pares tuvieran cabida en la administración pública dentro del ministerio de Obras Públicas, así como el cariño que le profesaban sus discípulos, y como buscaban sus consejos.

Así le dice:

“Usted que tanto ha trabajado porque lo ingenieros argentinos ocupen la posición que les corresponde en la administración pública, habrá visto seguramente con satisfacción la designación de mi persona, no tanto por lo que yo valgo, sino porque se realiza una aspiración suya”.

Por entonces el ingeniero vivía en la Calle Guido 156, como surge de su lectura.

Huergo no era para nada parsimonioso. Cuando murió, en 1913, la revista Fray Mocho publicó una foto suya a bordo del vapor Buenos Aires que navegaba rumbo a Comodoro Rivadavia rodeado por oficiales y marineros con los ojos tapados jugando al gallito ciego...

En el patio de la vieja Facultad en 1919 le levantaron un monumento. Treinta años después los alumnos soñaban con un nuevo edificio que nunca llegaba y seguían mirando su estatua en el patio.

En el boletín del centro de estudiantes de ingeniería de octubre de 1949, un estudiante publicó una parodia de las rimas de Bequer, aquéllas en las que hablaba de las oscuras golondrinas en la que decía:

A Huergo
Volverán las palomas cenicientas
A dejar en tus hombros su señal
Y otra vez con el ala tus mejillas Julio Argentino Roca

Jugando rozarán;
Porque lo que es...de buscar Facultad nueva,
De buscar para ti un nuevo lugar
Donde no haya palomas ultrajantes,
de eso… ¡ni que pensar!
..................................................
Y una tras otra las generaciones
al pie de tu severo pedestal,
siempre jóvenes, sí, siempre optimistas,
soñando con palacios de cristal...
comentarán que está por empezarse
la nueva Facultad.

Pero aquí, entre nosotros, que sabemos
Cuál es la realidad,
Te aseguro, che, Huergo, con franqueza
que no, ¡que no se hará!18

Imposible anotar todo lo que hizo en tan apretada síntesis; solo nos hemos resuelto a exponer aquí algunos detalles que giran alrededor de su personalidad y a ilustrar sobre los antecedentes de los documentos inéditos presentados para que tengan carnadura.


Apéndice A

Carta de Julio Argentino Roca al ingeniero Luis Augusto Huergo escrita en Río Cuarto el 19 de mayo de 1874.

Río 4º, mayo 19 de 1874

Señor Don Luis A. Huergo
Muy señor mío:
Ayer he llegado de San Luis y me encuentro con su carta del 9 del corriente. No he recibido ninguna suya anterior
A pesar de la poca fuerza de que puedo disponer y del mal estado de las caballadas de la frontera, estoy siempre dispuesto como se lo prometí al señor Clark a prestar a la Comisión de Ingenieros todos los auxilios que pueda necesitar de mí.
Con esta misma le escribo a Sarmiento, al comandante González, jefe de la 1ª línea para que vaya él mismo a entenderse con Ud. y dar a los ingenieros todas las seguridades de que en estas fronteras, con la fuerza que se les proporcione, nada tienen que temer de los indios.
Ya había visto por los diarios el combate que ha tenido que sostener el mayor Orellanos con los indios.
En cuanto a caballos le proporcionaré los que pueda, pues como le digo en otra parte, estoy muy escaso de éste artículo que apenas me alcanza para llenar las exigencias del servicio.
Siento no poder yo en persona ir a acompañarlos en sus estudios hasta Villa de Mercedes, ni podría inspirarles más confianza a la científica comitiva que ya no tiene que temer tocando Irrazábal y habiendo pasado la frontera de Santa Fe, que es la más peligrosa de toda la línea que tienen que recorrer.
Al comandante González, que le entregará ésta, puede Ud. con franqueza dirigirse para cualquier ocurrencia.
Esperando haber llenado sus deseos saluda a Ud.
Su atento seguro servidor,

Julio Roca


Apéndice B

Carta de Varios ingenieros al ingeniero Huergo escrita en Buenos Aires, el 29 de mayo de 1886,

Buenos Aires, mayo 29 de 1886
Señor ingeniero
Luis A. Huergo
Los que suscriben deseosos de manifestar la alta consideración en que tienen los servicios prestados por usted en la realización honrada, inteligente y laboriosa de las obras del puerto para la capital de la República, y expresar iguales sentimientos al señor Ingeniero Guillermo White, por la digna actitud asumida en la solución de este gran asunto, han organizado un banquete en honor de ambos, que tendrá lugar el miércoles 2 de junio próximo, a las 6h 30´ p.m., en el teatro Nacional, que ruegan a usted quiera dignarse aceptar.
Saludan a usted con la más distinguida consideración, Luis Silveyra, Cristóbal Giagirorre, Francisco Tamburini, Félix Amoretti, E. Meinecke, Carlos M. Cernadas, Eduardo Elelendi, E.A. Valero, A.E. Dávila, Angel Silva, F.R. Rojas, Juan F. Sarlo, P. Ramos Mejía, Lorenzo Arrespil, Valentín Balbín, Julián Romero, Deulaut, Rómulo Ayerza, Martiniano Riglos, M.E. Sánchez, José María Goicochea, A.E. Rusiñol, Juan Pirovano, Manuel B. Bahía, C. Echagüe, Luis A. Viglione, Carlos Bunge, Juan Roffo, Carlos Duncan, Pedro Escurra, Eduardo Aguirre, José A. Tressens, L.D. Forgues, Agustín González, Carlos María Morales, C.A, Bottini, Ponciano López Santiati, Elías Tornú, Pedro N. Arata, V. Isnardi, Pedro Salvadores, Juan B. Rivera, S.E. Basabinol, Alberto de Gainza, Carlos Berg, Ricardo Cernadas, Miguel ballesteros, Blas Chiaparra, Rómulo Vernengo, enrique B. Barcia,, Raúl Havilaos, M.S. Ocampo, E. Bonorino, Ramón Runaco, Manuel S. Correa, Luis Román, Felipe Havilaos, Adolfo S. Gómez, Natalio Roldán, Andrés Spinetta, Juan A. Buschiazzo, J.B.S. Holway.


Apéndice C

Carta del ingeniero Luis Augusto Huergo a la señorita María Constanza Páez escrita en el Edén Hotel de Córdoba el 30 de enero de 1899.

Edén Hotel, enero 30 de 1899
Señorita
María C. Páez
Querida h.
Ayer, de vuelta de un paseo a Capilla del monte, tuvimos el gusto de encontrarnos con Eduardo, lo que dio motivo a que termináramos la comida con champagne y me proporciona el placer de enviarle mi bendición, como, quien dice; “en nombre del Padre, de la Madre, de la hermana, etc.”.
Luis A. Huergo


Apéndice D

Carta del ingeniero Luis Augusto Huergo a su hijo el ingeniero Eduardo Huergo escrita en Buenos Aires el 29 de junio de 1901

Buenos Aires, junio 29 de 1901
Señor Ingeniero Eduardo Huergo, Bahía Blanca
Queridos hijos:
Va sans dire. ¿Quoi? Que mis cartas vayan dirigidas a uno u otro, o a ambos, siempre son destinadas para los dos; y que el deseo primordial del autor es que al recibo de cada nueva carta se encuentren cada vez más satisfechos de sus mutuas atenciones, delicadezas y concesiones en palabras y obras.
Como ya me prevenías que tenías que ocuparte enseguida de inspecciones, mediciones y certificados de trabajos, me ha parecido prudente no robarte el tiempo con la lectura de mis producciones que no contendrán noticias de importancia (salvo las de mayor bulto que son siempre las de la familia); ni quitarle tampoco el tiempo a Cata que, además de las múltiples y variadas de la instalación y marcha de la casa, te ayudará en algunas de las ocupaciones en los momentos de apuro; y, también; aprovecharme para no establecer, para mí, la costumbre de carta y carta viene, y dejar pasar algunos días antes de contestar, dando lugar a que otros escriban, y haciéndose desear un poco, salvo por ejemplo, cualquier caso de apuro, en el cual no solamente está mi pluma, papel y tinta, con la carencia de ideas correspondiente, a la disposición de Uds., sino también mi persona, mientras conserve su alma adentro dispuesta a ir, venir o dejarme estar.
En la presente semana hemos tenido tres días de fiesta; lunes, miércoles y sábado, lo que quiere decir que he tenido bastante trabajo, pues como generalmente, en tales días, tengo menos interrupciones de visitas y salidas, son los que yo trabajo más y con mayor regularidad y ahínco.
El miércoles fue el jubileo del general Mitre, día que yo debí pasar en la calle, puesto que, a pesar de motivos fundados para guardar resentimientos personales, había decidido acallarlos, e incorporarme a una manifestación popular a favor de un hombre honrado, inteligente y patriota (con todos sus errores), y en son de protesta contra los malvados que dirigen los destinos del país. Ese día lo pasé en casa, y apenas me asomé a darme cuenta de la importancia numérica y cualitativa de la manifestación.
La intromisión de los poderes públicos decretando honores oficiales a los vivos, y bastardeando los orígenes de la manifestación popular, ha disminuido mucho la importancia de la manifestación que, en mi opinión, habría sido tres o cuatro veces mayor si solamente el pueblo la hubiera preparado. Miles de personas de posición se han abstenido de irse a codear con Roca, Pellegrini y Tutti cuanti.
El asunto de Magnasco que lo conocerás según el diario que hayas leído, es de poca importancia monetaria (un robo como de m$n 2.500 legal), pero sí de una gran repugnancia moral. El Código Civil (artículo 1361) prohíbe especialmente a los Ministros la compra aún en remate público, y aún por representante la compra de artículos de las oficinas de su dependencia, y el decreto de 17 de mayo de 1893, prohíbe la confección de obras de cualquier clase en la Penitenciaría a los particulares, mientras los presidiarios gozan de un sueldo de $0,20; $0,40; $0,50 por día por su trabajo, destinado en general a la manutención de las mujeres e hijos de los mismos. El robo es, pues, hecho a la mujer o a los hijos de los presidiarios: esto no ha tenido la resonancia que debía, porque la gente está acostumbrada a tolerar y adular a los grandes ladrones, y cree que no vale la pena el hacer ruido por cosas tan pequeñas, cuando se acallan las grandes de todos conocidas.
Me parece que en la cosa pública se viene preparando una tormenta que estallará en más o menos tiempo. Es claro que no son cosas que se improvisen y que la gran masa del pueblo necesita de años para comprender la tiranía de los que acumulan impuestos para confiscaciones, premios, concesiones, garantías, et. Que han de pagarse para enriquecer a unos cuantos y no para beneficio público. ¿Desaparecerá la influencia política del General Mitre, con todas sus componendas? ¿Cuántos años pasarán antes que se forme un partido de gente honorable y patriota? Esa es la cuestión.
En la familia casi no hay novedad que merezca mención especial. María Rosa O. De Peña ha tenido un varón hacen tres días, y ambos están muy bien. Luis Andrade estuvo en el teatro odeón el miércoles.
Ana y Tita me encargan que les diga muchas cosas, pero cuando les pido que detallen esas cosas, las engloban nuevamente en que les dé “muchos recuerdos y todo lo que a mí me parezca”. A mí me parece que lo mejor que les puedo desear es que se honren uno a otro, se toleren uno a otro, se halaguen uno a otro y se atraigan la mayor cantidad posible de buenas voluntades, empezando por las de los padres y hermanos, y con tales deseos expresados sinceramente, por una vez, por ser la primera carta que les dirijo, los abrazo en conjunto, como padre y amigo.
Luis A. Huergo


Apéndice E

Carta del ingeniero Miguel Tedín al ingeniero Luis A. Huergo escrita en Buenos Aires el 18 de marzo de 1906.

Buenos Aires, marzo 18 de 1906
Señor Ingeniero Don Luis A. Huergo
Mi querido amigo.
Usted que tanto ha trabajado porque los ingenieros argentinos ocupen la posición que les corresponde en la administración pública, habrá visto seguramente con satisfacción la designación de mi persona para desempeñar el Ministerio de Obras Públicas; no tanto por lo que yo valga, sino porque se realiza una aspiración suya.
Y yo que tan reconocido le soy a Ud. cumplo con un grato deber participándole aquella designación y pidiéndole el concurso de sus consejos para el mejor éxito de la tarea que se me ha confiado.
Cuando nos veamos tendremos ocasión de hablar extensamente sobre este tema y en especial sobre las obras que han sido el ideal de toda su vida. Entretanto, reciba Ud. y los suyos los mejores sentimientos de amistad de su afectísimo.
Miguel Tedín
Su casa Guido 156.



Referencias:
1 - Cfr.: Carlos Calvo, Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata, Buenos Aires, 1943, tomo VI; Piferrer Heráldico, Sumario de la nobleza de Asturias, tomo III, pág. 188; reproducido por Alfredo Vitón; Un río de sangre: un álbum de familia: Los Azcuénaga, Los Huergo, los Pedriel, los Vitón; Buenos Aires, 1959.
2 - Almanaque Político y de Comercio de la Ciudad de Buenos Aires para el año de 1826, reedición facsimilar; Buenos Aires, 1969, pág. 158. Figuran las dos direcciones en el 28 de Florida con el nombre de Huergo Carlos y en el 32 de la misma cuadra con el nombre de Güergo, (sic) Carlos María.
3 - Ingeniera Martha Mayorano Un ingeniero, un puerto. Luis Augusto Huergo, primer ingeniero argentino, 1870 Buenos Aires, 1992, pág. 61.
4 - Carlos María Huergo al Presidente de la Casa de la Moneda, Buenos Aires, octubre 9 de 1840; Ingeniera Martha Mayorano Un ingeniero, un puerto. Luis Augusto Huergo, primer ingeniero argentino, 1870 Buenos Aires, 1992, pág. 62.
5 - Filiación de Carlos María Huergo (hijo), Alfredo Vitón, Un río de sangre: un álbum de familia: Los Azcuénaga, Los Huergo, los Pedriel, los Vitón; Buenos Aires, 1959, pág. 51.
6 - Senado de la Nación, Diario de Sesiones, año 1869.
7 - Luis Augusto Huergo a Pedro Agote, Londres, abril 8 de 1871; Olga Noemí Bardi de Ragucci; Ingeniero Huergo; una valoración histórica de su gestión pública en la década del 70; VI Congreso Internacional de Historia de América, tomo 4, pág. 320.
8 - Ferrocarriles económicos para la República Argentina por Luis A. Huergo, ingeniero civil y las observaciones del señor Petterson, ingeniero nacional, Buenos Aires, 1872. (lo de nacional era una ironía de Huergo).
9 - Francisco Borges al Sr. Inspector y Comandante General de Armas de la República; Junín, mayo 9 de 1874; La Tribuna, Nº 7053 de mayo 13 de 1874.
10 - Julio Roca al Ministro de Guerra, San Luis, mayo 11 de 1874; La Tribuna citada.
11 - Julio Roca a Luis A. Huergo; Río 4º, mayo 19 de 1874; Ver carta en apéndice A.
12 - Luis A. Huergo; Proyecto definitivo del Puerto para la Capital presentado al Excelentísimo Gobierno
Nacional; Buenos Aires, 1882.
13 - Luis A. Huergo, Historia técnica del puerto de Buenos Aires, Buenos Aires, 1904, pág. 59
14 - Luis A. Huergo, Puerto de Buenos Aires, los dos canales de entrada de 20 kilómetros de longitud de un mismo punto al mismo puerto. Discusión de antecedentes, errores cometidos y soluciones necesarias, J. Peuser editores, Buenos Aires, 1898.
15 - Luis Augusto Huergo, Historia técnica del Puerto de Buenos Aires, Buenos Aires, 1904, pág. 71.
16 - Luis A. Huergo a María C. Paéz, Edén Hotel, enero 30 de 1899; ver en apéndice C.
17 - He tomado la crónica del diario El Día del 27 de junio de 1901, para esta descripción de los actos.
18 - José Isacson, Luis Alberto Huergo, primer ingeniero argentino: ciencia y técnica en el proceso cultural del Río de la Plata, Academia Nacional de Ingeniería, Buenos aires, 1993, pág. 505, fragmento.